En próximas semanas, el tiempo se volverá una variable muy utilizada, el cierre del año en términos económicos se mide por el análisis, discusión, posible modificación y aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) y el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Hay cinco fechas importantes: 8 de septiembre, entrega del paquete económico; 20 de octubre, envío de la minuta de discusión y análisis de la LIF de diputados a senadores; 31 de octubre, regreso de la minuta de análisis; 1 de noviembre, inicio del análisis y discusión del PEF; y finalmente 15 de noviembre, aprobación de la LIF y el PEF.

Hasta aquí parecería que todo va bien, sin embargo, en años pasados ha llegado a suceder que no se cumplen las fechas establecidas, para evitarlo existe el “reloj legislativo” (creado por Beatriz Paredes), un recurso parlamentario que coloca las decisiones de la cámara en un plano donde el tiempo simplemente no existe.

Sólo la cámara puede hacer uso de este instrumento, los mortales no podemos. -Imagine qué le diría la autoridad si usted no paga sus cuentas o los impuestos argumentando que decidió “detener su reloj”, además de pagar las multas correspondientes, sería tachado de loco-.

El uso de ese recurso sería válido, si y sólo si, los legisladores realmente consideraran para la toma de decisiones, apoyarse en datos contundentes provenientes de diferentes instituciones. Ejemplos de ello son Banxico que prevé un (-)9.82% para 2020 y 3.26% para 2021; la calificadora S&P pronostica una contracción de (-)10.4% en 2020 y crecimiento de 3.7% en 2021; el Banco Mundial nos coloca en (-)10% para 2020 y 3.7% en 2021 y más recientemente, el FMI actualizó sus pronósticos pasando de (-)10.5% a (-)9.0% este año y 3.5% en 2021, si bien es un dato positivo, nos posicionan con una caída más severa que para la región de América Latina completa.

Al interior, la situación tampoco es alentadora. Datos del INEGI señalan que, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) para el mes de julio 2020, se ubica en (-)9.8% respecto del año anterior; la Formación Bruta de Capital Fijo, es decir, la inversión, registró a nivel general la mayor caída anual (-)34%, y en lo particular, inversión pública (-)10.2% anual y la privada (-)37.4%.

Por el lado de la inversión fija bruta (enfocada a la adquisición de bienes utilizados en el proceso productivo y generadora de empleo), el INEGI reportó al cierre de julio (-)21.2% por abajo del mismo periodo de 2019; los ingresos públicos presupuestarios cayeron en (-)2.3% respecto al 2019; el IEPS fue (-)12.2% a lo esperado, y se detectaron subejercicios en dependencias como el IMSS (2.5%) y el ISSSTE (4.1%). Lo anterior, obliga a cuestionar ¿por qué se está gastando menos?, la situación de crisis (económica y sanitaria) por la que estamos pasando, nos obliga a usar el 100% de los recursos, entonces, ¿porqué el subejercicio?

No se requiere mucho conocimiento en la materia para entender que, aún con “acuerdos” entre la IP y el gobierno, la “austeridad republicana” y un reloj mágico que permite aplazar el cumplimiento de la ley, mientras se continúe gastando en cosas sin sentido como son Dos Bocas, el Tren Maya y Santa Lucía (los tres están considerados con cantidades importantes de recursos en el PEF) no hay, ni habrá dinero suficiente para cubrir ocurrencias y sacar al país adelante.

*El autor es académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, consultor experto en temas económicos y de administración pública. Director fundador del sitio El Comentario del Día y conductor titular del programa Voces Universitarias.