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Desapariciones y psicosis en Jalisco
La desaparición de personas es uno de los graves problemas del país, sin que su gravedad se corresponda con la atención prestada por los poderes públicos o por los medios de información.
En Jalisco, las desapariciones son un problema de enormes dimensiones que ha sido evadido o encubierto por los gobiernos de Emilio González Márquez (PAN) y de Aristóteles Sandoval Díaz (PRI). En este momento, hay 2,113 desaparecidos, lo que coloca a Jalisco como la segunda entidad con más casos de todo el país.
Es la misma sociedad, especialmente las familias de los desaparecidos, la que asume en sus manos este problema.
Por eso es interesante para Jalisco y para el país lo que ocurrió en la población de Zapoltitic (155 kilómetros al sur de Guadalajara, con casi 30,000 habitantes), esta semana. El 12 de septiembre desapareció Daniela Isabel Magaña Castellanos, de 17 años y estudiante de la preparatoria regional; cinco días después se perdió el rastro del adolescente Juan Carlos Valle Álvarez, quien está a punto de cumplir quince años.
Tras las denuncias ante las autoridades, algo fuerte se movió en la colectividad de Zapoltitic, pues lograron que la autoridad estatal los atendiera de inmediato y la tarde del viernes 19 de septiembre, más de 1,000 personas marcharon por las calles de la cabecera municipal.
Ante la gravedad de los hechos, el fiscal general de Jalisco, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, acudió a Zapoltitic el jueves 18 de septiembre para reunirse con familiares y autoridades municipales. Al terminar la reunión el fiscal general pidió a los pobladores de Zapoltitic y otros municipios del sur del estado no hacer crecer esto y no hacer una psicosis y cuestionó que se llegara al cierre de escuelas y que el rumor se hubiera esparcido por otras ciudades.
En las declaraciones del fiscal parece estar implícito un reproche al actuar de los familiares de los desaparecidos y a la población de Zapoltitic. Por el contrario, me parece que esta actuación, con todos los componentes descritos por el fiscal, fue una respuesta inteligente, solidaria y necesaria para llamar la atención del resto de la población y de la autoridad para atender el problema.
Al hacer crecer el tema, crear psicosis , cerrar escuelas y alertar a pobladores de otros municipios, los pobladores de Zapoltitic y municipios vecinos como Ciudad Guzmán, crearon condiciones más propicias para su seguridad y para tratar de dar con los desaparecidos.
Al crecer el problema la solidaridad aumentó; al crearse psicosis, las familias afectadas avisan al resto que debe cuidar a sus hijos y por lo mismo la sana medida de cerrar escuelas. ¿Qué importa faltar un día a clases si con eso cuido a mi hijo? Al producir un rumor que llegó a otras poblaciones, cientos de miles de pobladores del sur del estado se enteraron y tuvieron más precaución para cuidar a sus hijos.
Con esta decisión inteligente, los pobladores de Zapoltitic crearon una fuerza colectiva y solidaria para buscar a sus desaparecidos. Respuestas como las que se presentaron en Zapoltitic ya se dieron en Lagos de Moreno, en Tala y en otros municipios de Jalisco que padecen el mismo problema. Son, además, medidas que se buscan las familias y las poblaciones ante la impotencia de presentar denuncias y no obtener respuestas favorables por parte de las autoridades. Así que bienvenida la psicosis ante un asunto tan grave como las desapariciones.
Twitter: @rmartinmar