Las conferencias mañaneras se han convertido en un foro del presidente López Obrador, para atacar, descalificar, denostar y calumniar a todos aquellos que no están de acuerdo con sus proyectos y su forma de gobernar el país, sin que nadie tenga la oportunidad de defenderse y dar su punto de vista.

Las conferencias nunca han sido un espacio que tenga como objetivo central informar sobre cómo va el país y los programas de gobierno y se han convertido un verdadero tribunal inquisitorial que juzga y sentencia, desde el pulpito presidencial, a los no creyentes en la 4ª transformación que está llevando a cabo el mesías López Obrador.

Yo soy de los que ven diariamente las mañaneras y cada día me indigna más ver como el presidente usa impunemente los medios de comunicación del estado para atacar a quienes se atreven a criticar o cuestionar a su gobierno, así como a periodistas, intelectuales, empresarios, expresidentes, políticos de oposición y a cualquiera que difiere de su punto de vista.

Nunca en la historia reciente del país había habido un presidente que usara toda la fuerza de los medios de comunicación del estado para atacar a sus adversarios. Me preocupa que las mañaneras sean un espacio para dividir al país y confrontar a la gente, así como para buscar culpables ante la incapacidad del presidente y el fracaso de su gobierno.

Es indignante ver a varios paleros, seudo periodistas seguramente a sueldo, cómo le ponen a modo las preguntas para que el presidente pueda criticar a sus opositores. Es indignante también ver la sumisión de todos los miembros del gabinete, sentaditos, calladitos y asistiendo con la cabeza, como buenos alumnos, todo lo que diga el presidente.

López Obrador puede decir lo que quiera en ese espacio, sin que nadie pueda cuestionarlo o refutarlo. Los que han sido denostados o calumniados no tienen otra alternativa que recurrir a otros medios de comunicación para defenderse y decir su verdad.

Las mañaneras son un programa del presidente que se trasmite diariamente por los canales de radio y televisión del gobierno que están obligados por ley a dar derecho de réplica, en el mismo lugar, a la misma hora y por el mismo tiempo, a cualquiera que se sienta afectado.

La ley dice expresamente: “el derecho de réplica es el derecho de toda persona a que sean publicadas o difundidas las aclaraciones que resulten pertinentes, respecto a datos o informaciones trasmitidas o publicadas por los sujetos obligados, relacionadas con hechos que le aluden, que sean inexactos o falsos, cuya divulgación le cause un agravio ya sea político, económico, en su honor, vida privada y/o imagen”.

Con base a esta ley cualquiera que se sienta agraviado por lo dicho por el presidente debería exigir a los medios de comunicación el derecho de réplica en el mismo programa, o sea en las mismas conferencias mañaneras que se trasmiten de 7 a 9 en canal 11.

El presidente dice que tiene derecho a decir su verdad, por lo tanto, cualquiera que se sienta agraviado o calumniado, debe ejercer su derecho de réplica en las mañaneras, de lo contrario seguirá acusando impunemente a quienes no coinciden con él. No se trata de callar al presidente, de lo que se trata es que deje de mentir, acusar, denostar y calumniar impunemente.