En la pandemia de Covid-19, el sector de la salud ha sido fundamental para mantenernos en pie, incluso heroico. Del brazo, se erigido el sector de la conectividad, para habilitar nuestras actividades diarias en todos los segmentos de la población, pero especialmente en aquel de los niños y niñas de México. Ello a partir del cese de la educación presencial, del cierre de centros de esparcimiento públicos y del confinamiento social.

Es así como socialmente hemos vivido un “empujón digital”, aceleración o profundización en el uso de la conectividad, generalizado en todos los niveles de edad. Hoy amerita dimensionar su generalización y profundización, a partir de la migración de la educación a entornos digitales.

A la fecha ya es necesario hablar de definir y garantizar el derecho a una educación digital, apoyado sobre una base de creciente acceso a dispositivos, herramientas y plataformas digitales, así como la disponibilidad de habilidades prácticamente innatas para hacer uso de estos desde edades muy tempranas.

Los Niños y la adopción TIC. A más un año del inicio de la actual crisis global de salud, aún no contamos con una imagen completa del panorama en sus dimensiones y efectos, causados por el referido empujón digital.

El INEGI abona a este conocimiento y diagnostico con su Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), que provee un punto de partida para medir la aceleración y evolución que ha registrado la adopción de las TIC en la niñez mexicana, es decir entre aquella población en edades entre 6 y 12 años.

Al respecto y en el marco de la celebración del #DíaDelNiño en México (30 abril), la ENDUTIH, identifica que aproximadamente la mitad (46.0%) contaba y hacía uso de algún dispositivo computacional (PC, laptop o tableta) previo a la pandemia, mientras que una razón ligeramente superior (55.7%) disponía de un celular, ya sea un Smartphone (53.2%) o Feature Phone (3.1%).

En lo que toca al acceso a la conectividad, una vasta proporción de los niños ya era usuario regular de internet (fijo o móvil) y 28.0% se encontraban registrados a una red social o plataforma de mensajería instantánea (Facebook, WhatsApp, YouTube, entre otras).

#PocketClassroom para Educación Digital. A partir de este diagnóstico de creciente digitalización de la población infantil es que se acuñó y se propuso desde The Competitive Intelligence Unit (The CIU), la iniciativa Pocket Classroom, que reconoce y aprovecha la masificación en la tenencia y uso de dispositivos móviles, susceptibles de ser considerados como un salón de clases de bolsillo.

A partir de su efectivo aprovechamiento, aunado al diseño y ejecución contenidos y estrategias pedagógicas enfocadas a la educación digital móvil, ayudaría a materializar un escenario conducente para la satisfacción del derecho a la educación digital entre infantes en nuestro país.

La emergencia sanitaria ha sido catalizadora del surgimiento de esta iniciativa, pero también del potencial aprovechamiento de la creciente democratización, disponibilidad y uso de las TIC en la población para garantizar hoy el derecho básico a la educación, en su modalidad digital.

Esto ofrece una solución no sólo complementaria sino necesaria para el proceso de enseñanza y aprendizaje de los niños en tiempos pandémicos.

Así, tenemos una oportunidad única para el uso de tecnologías que abone a mejorar los esfuerzos de teleducación y los contenidos educativos existentes. ¿La base? El uso de los smartphones como pequeños, pero efectivos salones de clases que caben en nuestro bolsillo.

@ernestopiedras

Ernesto Piedras

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Inteligencia Competitiva

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