Con enorme preocupación me entero hace unos cuantos días de que México es el cuarto país en el mundo más afectado por la trata de personas, el tráfico de drogas y armas, así como el saqueo de recursos naturales. El dato lo da a conocer la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional. El llamado GI-TOC es un grupo de análisis que tiene como objetivo fomentar acciones y estrategias para reducir el impacto de la delincuencia sobre personas, entorno, empresas y Estados. 

Por el crecimiento de la violencia en distintas partes del mundo, este centro de análisis promovido por la sociedad civil, con sede en Ginebra, ha ido cobrando prestigio mundial ya que con base en la investigación propone acciones y estrategias para prevenir este cáncer de la sociedad. Problema que especialmente padecemos en nuestro país, aunque se trate de negar.

De acuerdo con este indicador, la República Democrática del Congo, Colombia, Myanmar y México son las cuatro naciones (de 193 países) más afectadas por agrupaciones delictivas de todo el planeta.

Se llega a esta terrible conclusión después de analizar cinco mil indicadores y entrevistar a 350 expertos en la materia. El puntaje es del 1 al 10. Desafortunadamente México obtiene un promedio de 7.57, mientras que Colombia tiene una calificación de 7.67. Los datos nos muestran una situación muy desafortunada.

El trafico de cocaína y de drogas como las metanfetaminas o el fentanilo son conductas criminales en las que nuestra nación obtiene ¡9 de calificación! Y lo más triste: la trata de personas, armas, de cannabis y heroína obtienen igualmente puntajes muy altos.

La trata es un delito tipificado por Naciones Unidas desde el año 2000, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó un protocolo, que entró en vigor en 2003, para combatir este problema que es violatorio de los derechos humanos y que aqueja a todo el mundo, pero, hay que asumirlo especialmente a México.

Este crimen se da cuando hay reclutamiento, transporte, albergue o recepción de personas, baja amenaza o haciendo uso de la fuerza con fines de explotación. Que puede ser sexual, de esclavitud, servidumbre o para la extracción de órganos del cuerpo humano. 

La trata ha ido creciendo a través de los años en nuestro territorio y en los últimos cinco años se estima que ha aumentado en un 32.5%. Lo más trágico es que no hay una estrategia o el diseño de políticas públicas para combatirlo y enfrentarlo hoy en día.

Revisando documentos e investigaciones me encuentro con datos escalofriantes. ¿Sabia usted que cada 30 segundos alguien se convierte en esclavo? ¿Supondría que si se hiciera un semáforo de riesgo por trata de personas (uno de a de veras, no como el del COVID) todo el territorio nacional estaría en rojo? ¿Tenía conocimiento de que en la actual administración no se ha implementado un programa nacional para prevenir, sancionar y erradicar los delitos de trata? 

Preciso: el último programa que se hizo con este propósito abarcó de 2014 a 2018…en el sexenio de Peña Nieto. A partir de ese año no ha pasado nada y el gobierno no se ha ocupado de este tema. Increíble. Según el más reciente informe de Hispanics in Philanthropy, el número de estados con presencia de este crimen pasó de 18 en 2017 a 25 en este 2021.

Resumiendo, muchos indígenas, niñas, mujeres, personas LGBT+, muchos migrantes, incluso adultos mayores y discapacitados han sido victimas de esta situación. Así de terrible.

Los diagnósticos existen, aquí están, la indiferencia de la actual administración frente a este delito también. La seguridad de muchos mexicanas y mexicanos específicamente por este motivo está tambaleándose. Exijamos que se atienda ya este problema…o ¿de qué se trata?

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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