Joe Biden llegó a la presidencia de los Estados Unidos con un ambicioso programa de acción climática. Prometió convocar a una Cumbre mundial durante sus primeros cien días en el gobierno. Cumplió. La Cumbre está teniendo lugar en estos días, habiendo arrancado ayer, jueves 22 de abril, Día de la Tierra. El objetivo es convocar y asumir liderazgo entre las naciones para reducir emisiones de gases de efecto invernadero de tal forma que el aumento en la temperatura del planeta no exceda los 1.5 – 2.0 °C, y evitar así consecuencias catastróficas.  Se trata de hacer ver a Jefes de Estado los considerables beneficios económicos de las políticas contra el calentamiento global. Los invitados son 40 líderes de países responsables de al menos el 80% de las emisiones globales, así como de naciones particularmente vulnerables al cambio climático. La Cumbre es un punto de inflexión para potenciar el Acuerdo de París y la COP 26 que tendrá lugar en Edimburgo hacia finales de este año. Es una iniciativa que hará que los Estados Unidos recuperen su prestigio diplomático multilateral.

Son varios temas esenciales que habrán de abordarse en la cumbre. Uno es el imperativo de reducir emisiones en 50% hacia el 2030, y de lograr economías de cero emisiones netas hacia la mitad del siglo. Esas son las metas estratégicas que deberán asumir todos los países para salvar, literalmente, al mundo, por medio de las llamadas Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) ante el Acuerdo de París. Grandes empresas multinacionales se han sumado a la iniciativa y han establecido compromisos alineados. La expectativa es que los gobiernos asuman compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (NDC) mucho más ambiciosas que las que han ofrecido hasta ahora, para el 2030, de tal forma que se logren los objetivos del Acuerdo de París. La buena noticia es que China, el país con las mayores emisiones en el planeta, ha tomado el reto y se ha planteado también como protagonista climático, lo cual quedó de manifiesto con la reciente visita de John Kerry (enviado especial de Joe Biden para el clima) a Pekín en días recientes.

Esta Cumbre del clima busca también que en países como China, Japón, Sudáfrica, India y México se cancelen inversiones públicas y subsidios a combustibles fósiles, refinerías de petróleo, y termoeléctricas de carbón y combustóleo, y se reorienten hacia la transición energética. Un componente esencial, entre los objetivos de Cumbre, es la promoción de las llamadas Soluciones Naturales al calentamiento global, como es el caso de la restauración a gran escala de bosques, selvas y humedales capaces de capturar el CO2 de la atmósfera y de recuperar la biodiversidad. Igualmente, la Cumbre persigue que los planes de rescate económico a partir de la pandemia de Covid-19 se destinen hacia las energías limpias, la electrificación, las nuevas tecnologías, y la restauración de ecosistemas, cosas que tienen una gigantesca capacidad de generación de empleos y de inducir un crecimiento económico acelerado.

Este es el contexto que ilumina la terrible y demencial regresión energética, ambiental y climática en la que está enfrascado el gobierno mexicano, que trata frenéticamente de restablecer monopolios y de incrementar la producción de combustibles fósiles y la generación de electricidad con combustóleo, y de destruir empresas y proyectos de energías renovables. Peor aún, es un gobierno trastornado, que despliega programas masivos de subsidios clientelares corruptos y discrecionales que provocan deforestación (“Sembrando Vida”). De manera patética, delirante e ignorante, el gobierno mexicano pretende extender este ominoso programa a Centroamérica, imponiéndolo a Estados Unidos como precondición migratoria (lo cual, por supuesto, ya ha sido rechazado categóricamente por el gobierno norteamericano). El gobierno mexicano se ha convertido en paria y hazmerreir internacional al enviar al Acuerdo de París una propuesta de NDC cínica que plantea ¡más combustibles fósiles y más emisiones! El presidente López y sus inefables funcionarios hacen un ridículo histórico en la Cumbre Climática de Biden, ensucian el prestigio multilateral de México, provocan un estrepitoso fracaso diplomático, y le revelan al mundo de manera plena la tragedia populista de ineptitud y destrucción que vive nuestro país.

@g_quadri

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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