Veo en las redes gente que se queja del aburrimiento. Alberto Moravia publicó en 1960 La noia (El aburrimiento), una novela en la que plantea que la forma de vida y los valores de la sociedad actual conducen al fastidio, al tedio. Al final de la novela, el personaje principal no puede escapar de esa flema existencial que lo tiene doblegado.

Poco antes, en 1947, Albert Camus publicó La peste. En esta novela, la ciudad francesa de Orán, enclavada en Argelia, es azotada por un brote de peste bubónica. La ciudad y sus habitantes son puestos al límite. Su mundo y sus valores –esa forma de vida de la sociedad contemporánea– caen a pedazos mientras miles de cadáveres se apilan en las calles. No hay un solo pilar de la civilización que resista: Iglesia, gobierno, ciencia, sistema económico.

Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, publicada en 1995, también cuestiona a la sociedad contemporánea. Saramago nos ofrece una visión devastadora de la civilización occidental y del sistema económico que la rige, un sistema que produce, a su juicio, personas incapaces de pensamiento crítico, de empatía, de sentido estético.

La falta de sentido estético es una verdadera epidemia. Es una de las causas de la banalización de las sociedades. Cuando una persona se queja del aburrimiento y se exhibe así en redes sociales, en el fondo está diciendo que es una persona inculta, incapaz de sentido estético. Sólo los burros se aburren, dice el refrán. Si todo quedara ahí, no habría problema: que se aburran y punto. El problema es que la falta de sentido estético suele convertir a una persona a la frivolidad. La frivolidad es la madre de la soberbia y la soberbia genera desprecio, odio y falta de solidaridad. Que una persona no tenga posibilidad de contacto con la cultura y el arte es una verdadera tragedia; tragedia no sólo para ella, sino para la sociedad entera.

La cultura y el arte son manifestaciones humanas de vital importancia. Cuando una persona desarrolla sentido estético, agudiza su sensibilidad. El contacto con lo bello y lo sublime es una especie de vacuna contra lo banal. El desprecio de la vida humana es la forma más monstruosa de banalidad. ¿Cuántos sicarios son capaces de conmoverse con una sinfonía de Mahler? ¿Cuántos amantes de Mahler hay en prisión? ¿Cuál es el género de música favorito de los cárteles?

Se dice que uno es lo que come, desde el punto de vista del organismo, pero desde el punto de vista del intelecto uno es lo que lee, lo que escucha, lo que ve, lo que piensa. El confín del pensamiento es el lenguaje, y si en el lenguaje de una persona sólo hay lugar para la vulgaridad, así es su existencia. Quien es incapaz de conmoverse con un poema (pensemos en “Todesfuge”, de Celan, o “Verrà la morte e avra i tuoi occhi”, de Pavese), pero halla placer en la estética chirriante de los narcocorridos o en la misoginia del reguetón tiene una existencia miserable, aunque de hecho no lo sepa, aunque se sienta en la cima del mundo. Si lo que uno lee, escucha, ve y piensa es basura y violencia, en eso uno se convierte. Estar en contacto con el arte desde temprana edad es fundamental para el desarrollo del sentido estético. Debería ser derecho de todo niño el acceso efectivo a una educación que se fundamente en la cultura y las artes. Un niño que ama el arte y aprecia la cultura nunca se aburrirá y difícilmente empuñará un arma para matar.

Triste ver gente exhibiendo en redes sus tedios. Nadie que aprecie el arte y la cultura puede aburrirse, aun bajo condiciones severas de confinamiento. Arte y cultura no son ornamento ni lujo, como algunos políticos creen. Al contrario, son tan fundamentales que si una persona no tuvo acceso a ellos en la infancia, muy difícilmente desarrollará un sentido estético en la edad adulta. Y así como cultura, arte y sentido estético son una cierta vacuna contra la frivolidad, quien no es vacunado casi irremediablemente enferma. La frivolidad genera falta de empatía; la falta de empatía genera violencia. Las sociedades con más acceso a la cultura y al arte son las menos violentas y las que menos se aburren.

@VenusReyJr