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Cuando diversificar no es la mejor opción
Una de las recomendaciones más utilizadas en el mundo financiero es que diversificar es bueno . Y realmente lo es. La diversificación tiene como beneficio una menor volatilidad para la cartera, siempre que los activos seleccionados tengan cierta descorrelación entre ellos (de poco sirve añadir, por ejemplo, a un portafolio de acciones estadounidenses un fondo de renta variable global, ya que lo más probable es que ambas inversiones tengan una evolución similar). Diversificar, por lo tanto, es una estrategia de control de la volatilidad relativamente fácil de aplicar en la práctica, aunque tiene sus dificultades propias.
GRUPOS DE INVERSIONISTAS
Hay dos grupos de inversionistas que suelen caer en la trampa de la diversificación.
1. Primero, hay aquellos que piensan estar diversificados con sus inversiones pero que, en la práctica, no lo están. Son aquellos que no cumplen el criterio de la descorrelación mencionado más arriba. Inflan sus portafolios con activos sobre el papel muy distintos (y por eso creen que están diversificados), pero luego comprueban en sus propias carnes, cuando los mercados registran fuertes caídas, que sus portafolios no estaban diversificados en términos de riesgo. El caso más paradigmático es el de aquellos inversionistas que han invertido en acciones y fondos de acciones y, al mismo tiempo, para supuestamente proteger sus portafolios, han incorporado fondos de renta fija high yield pensando que al tratarse de renta fija iba a protegerlos en caso de caídas de las bolsas (debo admitir aquí que muchos inversores se han visto atraídos por el high yield simplemente porque este activo ha tenido una excelente rentabilidad pasada).
2. Hay un segundo grupo de inversionistas que representan la antítesis de la diversificación. Son conscientes de que diversificar significa reducir el riesgo, pero también que implica renunciar a una parte de la rentabilidad. El hecho es que si uno tiene más información que la media del mercado o procesa esa información mejor que los demás (por ejemplo, si uno es capaz de identificar acciones infravaloradas o si puede seleccionar fondos que se comportarán mejor que la media del mercado), entonces diversificar no es la mejor opción. El problema surge cuando uno piensa tener esa capacidad y va comprando acciones y/o fondos para acabar con una cartera excesivamente diversificada.
Esto me recuerda una reflexión que hizo Warren Buffett diciendo que la diversificación es una protección contra la ignorancia . La conclusión es que si usted cree saber más que los demás, lo mejor es mantenerse concentrado en pocas inversiones (pero sea consciente de que eso puede tener un alto costo). Y si toma la decisión de diversificar, lo mejor es hacerlo de la forma más barata posible; es decir, eligiendo fondos o productos de gestión pasiva con las menores comisiones.
* Fernando Luque, editor Morningstar España.
Fernando.luque@morningstar.com