Muchas personas tienen un patrimonio negativo, es decir: deben más de lo que tienen. Lo he visto en todos los niveles socioeconómicos: muchas personas parecen muy solventes, pero lo deben todo.

Esto sucede, en general, porque las prioridades no están claras. Es fácil confundirse y pensar que una vida con más cosas es una vida mejor. Pero no es así.

Es fácil darnos cuenta. Puedes preguntarle a cualquier persona: ¿qué es lo que es realmente importante para ti en la vida? Nadie te va a contestar: la nueva pantalla plana de súper ultra HD o un automóvil de lujo. Por lo general las respuestas son: “para mí es importante acumular experiencias de vida y aprovecharla” o “que mi familia esté segura” o “que mis hijos tengan buenas oportunidades”.

Pero mucha gente hace lo opuesto. Compra cosas o se endeudan y esto las va alejando de lo que es verdaderamente importante. Entenderlo es fundamental para lograr un cambio profundo en la manera cómo manejamos nuestra relación con el dinero.

Quiero dar un ejemplo real. Hace algún tiempo me encontré con una madre soltera de 42 años con un hijo adolescente. Ella ganaba muy bien: era directora general en su empresa. Tenía tres tarjetas hasta arriba, dos créditos personales y el préstamo del coche, deudas que en total excedían 1 millón de pesos. Vivía en una casa rentada y se sentía con la soga al cuello.

Cuando empezamos a platicar, me di cuenta de que no sabía decir que no a su hijo. Uno de los préstamos personales fue usado para llevarlo a Disneylandia. Su auto era una camioneta de lujo, ambos llevaban smartphones de último modelo, le acababa de comprar una laptop, pagaba terapias y otras actividades, etc.

¿Cuánto tenía ahorrado para su retiro? Poco. Tenía dos seguros de vida, cuando los revisé me di cuenta de que había sido muy mal asesorada. Uno de ellos era con ahorro no garantizado: le hicieron una proyección financiera usando una tasa de interés nominal elevada que le arrojaba un monto alto no ajustado por inflación. Proyecciones “alegres” que lamentablemente son muy usadas por agentes mal capacitados o sin escrúpulos, con tal de vender.

En el banco tenía muy poco, en inversiones nada. Su patrimonio, por lo tanto, negativo (sus deudas eran mucho mayores a sus activos).

En este caso particular, hicimos un análisis cuidadoso de su flujo de efectivo y ella podía seguir pagando sus deudas, pero no podía seguir viviendo así. Necesitaba una estrategia para salir de ese problema poco a poco y empezar a construir hacia el futuro. Dejar de vivir del crédito, lo cual es sumamente difícil de lograr cuando una persona lleva toda su vida manejándose de esa manera.

Le hice un plan de pagos que le permitiría estar totalmente libre de deudas en alrededor de tres años, con una estrategia clara: pagar el mínimo en todas y concentrar el resto del dinero que podría destinar a esto, a la tarjeta más cara y así sucesivamente. Le pareció demasiado tiempo, pero ese era el costo de ponerse a cero con ella misma. Desde luego, si podía destinar aguinaldos, bonos y otros ingresos adicionales al pago de sus deudas y privarse de vacaciones, por ejemplo, el tiempo podría ser mucho menor. Todo dependía de ella.

Le hice esta misma pregunta: ¿qué es verdaderamente importante para ti? Lo que primero me dijo: libertad y seguridad. Le pregunté ¿qué estás haciendo para construir eso? Por eso es importante empezar y cambiar tu situación financiera ya.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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