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Cruz Azul y el caso Andrómeda
El próximo sábado se definirá el destino de la administración de la cuasi octogenaria cooperativa Cruz Azul.
Ese día, con el resultado de varias auditorias realizadas por firmas reconocidas internacionalmente, se determinará si hubo o no faltas administrativas en torno de lo que se conoce públicamente como el caso Andrómeda.
En asamblea extraordinaria, en la que participarán 1,028 socios, se analizará el resultado de las auditorías y votarán si proceden o no sanciones administrativas en contra de quien resulte responsable.
De lo que ahí se decida, podrían o no generarse denuncias de tipo penal en contra de quien o quienes resulten responsables.
Es público que la cementera Cruz Azul está inmersa en una crisis familiar, cuyo epicentro es el control de la empresa y que en el centro de las acusaciones está el director Guillermo Álvarez y el director jurídico Víctor Manuel Garcés Rojo.
El próximo 12 de febrero se analizarán los presuntos casos de corrupción que han afectado las finanzas de la cooperativa y que involucran a la familia del director general, Guillermo Álvarez Cuevas, a través de la empresa Andrómeda Constructores Inmobiliarios SA de CV, creada por su cuñado, el director jurídico Víctor Manuel Garcés Rojo, junto con su esposa María Gilda Álvarez Cuevas y cinco asesores de la dirección: Jesús Rafael González Callado, Fernando Luis Arista, Roberto Guizar, José Besil Bardawil y Carlos Javier Terroba Wolff.
Todos ellos, en el 2007, habrían intervenido para que Cruz Azul pagara un sobreprecio por el terreno donde construyó sus nuevas oficinas, a un costado del centro comercial Gran Sur, en la ciudad de México.
Los inconformes reclaman castigo a los culpables.
De acuerdo con los antecedentes, Cruz Azul compró un terreno el 23 de enero del 2007 a Guillermo Peredo Merlo -un intermediario de la empresa Andrómeda Constructores Inmobiliarios- creada por Garcés, Merlo y sus cinco asesores el 16 de agosto del 2002.
La cooperativa habría pagado un total de 49 millones de pesos; parte de esa cantidad, en dólares, en cuentas bancarias en Estados Unidos de Garcés, Merlo y sus asesores, de acuerdo con los socios de la cooperativa denunciantes.
El asunto ha enfrentado a la familia Álvarez y ha puesto en el ojo del huracán a los hermanos Guillermo y Alfredo Álvarez; este último removido de su cargo como director comercial y al cuñado Víctor Manuel Garcés Rojo, también removido de su cargo como Director Jurídico.
Las acusaciones han sido mayúsculas e incluso se ha formulado presunto lavado de dinero.
El sábado en asamblea se revisarán las auditorías y se someterá a votación las decisiones que se tomen.
Guillermo Álvarez, quien lleva 22 años en el cargo de director y hoy tiene 65 años, reconoce que el tema ha dividido a las familias que por tres generaciones consecutivas han encabezado la cooperativa.
Álvarez es un hombre de decisiones fuertes. El registro de un evento histórico-familiar pinta de cuerpo entero a Guillermo y Alfredo: En 1976, el día que descendía en helicóptero el entonces Presidente José López Portillo para inaugurar una de las plantas de Cruz Azul, murió de un infarto el papá.
Los hermanos decidieron hacer lo que hubiera hecho su padre: continuar con la visita presidencial y posteriormente realizar las pompas fúnebres. Hoy, en medio del conflicto, Guillermo Álvarez destaca los datos positivos de la cooperativa.
Con base en la modernización y eficientización de sus plantas, la cementera Cruz Azul podría aumentar su capacidad instalada total de producción a 9 millones de toneladas en este año.
La cooperativa de cementos Cruz Azul ha tenido un crecimiento espectacular en los últimos 15 años de 325 por ciento.
Esta productora de cemento pasó de una participación del mercado total de cemento en México de 15 a 18% en ocho años.
En ese lapso de 15 años, Cruz Azul pasó de una producción de poco más de 3 millones de toneladas al año a poco más de 8 millones de toneladas.
Guillermo Álvarez, a unas horas de la asamblea extraordinaria de la cooperativa, prefiere ver los resultados positivos de la cementera Cruz Azul.
CUENTOS VERAS
En este espacio le reporté recientemente de las pérdidas millonarias que la operadora telefónica Axtel ha registrado por falta de interconexión de Telmex. Bueno, pues déjeme decirle que de acuerdo con lo que dicen en la esquina contraria, Axtel afirma una cosa en el discurso y hace otra en los hechos. Aseguran que Axtel registró -ante la Comisión Federal de Telecomunicaciones el 13 de agosto del 2010- un precio al público de $1.50 el minuto para las llamadas bajo el esquema El que Llama Paga, pero en los hechos Axtel cobra a sus clientes $2.58 por minuto para las llamadas a celular, lo que se evidencia en recibos de esa empresa.