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Opinión

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Crioablación contra el cáncer, opción menos invasiva

En medicina la tendencia es buscar la mínima invasión del cuerpo. De ahí que el especialista debería agotar el último recurso antes de operar; la cirugía siempre eleva los costos y los riesgos por la hospitalización y, en su caso, por terapia intensiva. Tan sólo un día de terapia intensiva en hospital tiene un costo de entre 50,000 y 80,000 pesos diarios.

El problema es que en países como México los médicos tienen incentivos para operar: ganan más dinero con la cirugía. Es común que sea su primera opción aun cuando ya existan tecnologías menos invasivas que implican menos riesgo y menor tiempo de recuperación para el paciente.

Ahí está el caso de la laparoscopía, que cuando era un método de lo más común en el mundo, en México tardó 20 años en legitimarse entre los médicos. Otro indicio de esa inclinación por las cirugías en México es el hecho de que ocupamos el primer lugar en embarazos que culminan en cesáreas, en vez de promover el parto natural bien cuidado y vigilado como sucede en Europa.

Técnicas como la crioablación, que es muy efectiva para tratar tumores de cáncer en órganos delicados como hígado, próstata, riñón y pulmones, no son muy aceptadas por los médicos, aun cuando es un método de mínima invasión donde el paciente no sangra, no se infecta, regresa al siguiente día a su casa y es de pronta recuperación.

José Antonio Tellitud, director general de Onco Technologies, la empresa que tiene los equipos en México para hacer crioablación, nos explica que mediante agujas especiales se quema la lesión con gas argón a muy alta presión y temperaturas bajísimas de menos 80 grados. Es un método diferente del nitrógeno (usado desde hace 50 años en ginecología también para quemar lesiones), y gracias a los cambios en la presión del gas argón permite ser mucho más preciso en tumores en hígado, próstata o colon.

La marca de equipos que más se usa en México para hacer este tipo de crioablación se llama Endocare. Es la de mayor prestigio y especialización, y como los equipos provienen de Estados Unidos entran sin dificultad al país gracias a la homologación regulatoria entre la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y Federal Drug Administration (FDA).

En el sector público de salud la crioablación está siendo cada vez más aceptada, pues es más eficiente. Aunque cada sesión de crioablación cuesta unos 200,000 pesos, con lo que se ahorra de hospitalización, termina siendo más costo-efectiva. Con evitarse cuatro o cinco días de terapia intensiva ya quedó compensado el costo de esta terapia.

Entre los hospitales públicos donde se realiza crioablación con Endocare están los tres de Pemex, el Central Militar, el Naval de Alta Especialidad, el de la Universidad de Nuevo León, el 20 de Noviembre del ISSSTE y el de especialidades de Yucatán; también en el Instituto Nacional de Cancerología se está empezando a aplicar.

En otros países, la crioablación es recurrida en casos de metástasis (cuando el cáncer se extiende a diferentes órganos de donde inició); 80% de los casos de metástasis llega al hígado y de eso no se habla mucho.

Otro uso creciente de la crioablación es para cáncer en huesos, en este caso para reducir el dolor. Una sesión de crioterapia le significa al paciente un cambio radical en su calidad de vida.

¿No sería más costo-eficiente tener muchos equipos de crioablación en vez de comprar esos superrobots DaVinci que cuestan 5 millones de dólares y de los cuales ya hay ocho en el país? Porque los DaVinci también se convierten en cotos de poder para muy pocos médicos...

@maribelrcoronel

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