La mayoría de las teorías sobre el desarrollo están de acuerdo con la tesis de que desarrollo se circunscribe a la materia económica en lo que se ha conocido como desarrollo económico como teoría dominante sobre el tema. En este sentido, internacionalmente, es aceptada la creencia de que, con cierto nivel de crecimiento económico, las naciones pueden considerarse como desarrolladas o no. Desde la acuñación del concepto de Producto Interno Bruto (PIB) y su medición se ha pensado en que, cuanto más alto es éste, los países pueden ser considerados desarrollados y, en sentido contrario, a menor nivel de PIB menos desarrollo se encuentra en las naciones. No obstante, esta concepción ha sido y es actualmente cuestionable. Los propios indicadores de desarrollo han ampliado con el tiempo la idea de desarrollo económico, con indicadores más de carácter social como tasa de mortalidad infantil o nivel de educación de las sociedades. Esta ampliación del concepto de desarrollo ha surgido desde la academia hasta los actores políticos e investigadores como el profesor Amartya Sen, quien además de ser premio Nobel de Economía se ha caracterizado por su impulso a las ideas de economía social y ética en la economía logística o aplicada contemporánea. El propio padre de la economía clásica y de la teoría del liberalismo económico, Adam Smith, señaló siempre el concepto de empatía como elemento central del pensamiento económico, al igual que la ética, ambos conceptos totalmente olvidados por la mayoría de la práctica económica contemporánea.

En este contexto, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha comenzado a abrir el debate sobre la conveniencia de si es correcto considerar como desarrollo sólo el indicador de PIB con algunos agregados —mortandad infantil, alfabetización, etcétera— o si deberían considerarse algunos elementos para él fundamentales como el nivel de corrupción, atención real a los más necesitados y la vocación económica nacional. Lo acompaña por ejemplo, la canciller alemana Angela Merkel, quien ha señalado que la protección al medio ambiente y la ecología deben de sumarse a la ponderación de la consideración de desarrollo. Por su parte, el exprimer ministro de Gran Bretaña Tony Blair ha considerado la importancia de construir una visión de desarrollo que sume la fortaleza en la creación de riqueza del capitalismo con la vocación distributiva y sensibilidad social del socialismo, en lo que sería una tercera alternativa o vía para concebir el desarrollo, ideas que ha suscrito Anthony Giddens, exrector de la London School of Economics.

Me parece que la gran ola de inconformidad que existe en el mundo con el capitalismo deshumanizado que hemos visto en los últimos 30 o 40 años y el fracaso del socialismo en la generación de riqueza y el aumento del nivel de vida de los ciudadanos abren la puerta para tomarle la palabra a estos pensadores y líderes políticos, para comenzar a impulsar una visión de la economía que sea más humana, más social y empática, pero, sobre todo, que traiga al centro la ética en el quehacer económico para la determinación de todos sus conceptos, comenzando por la determinación de la oferta y la demanda, que de origen vienen presentando en los últimos años fuertes vicios en su conformación. Lo mismo ocurre con el gran debate pendiente con relación al papel del Estado en la economía y la mala concepción de que gobierno es Estado y, peor aún, de que el gobierno lo puede y debe hacer todo.

Estamos en momentos en que se están rompiendo paradigmas en el mundo y México no es la excepción. Se vive una ola de cambio, producto de la inconformidad de millones de personas que han visto que el fracaso de los modelos del socialismo real y del liberalismo real han triturado generaciones enteras, y cómo gobiernos al amparo de estos modelos han destruido países enteros y tolerado el enriquecimiento de unos pocos países y unas cuantas personas a costa de la explotación de los demás y del medio ambiente. Hay que entender el cambio en el mundo y en México para participar activamente en la construcción de nuevas tesis económicas y sociales con plena defensa de nuestras libertades para evitar que sigan creciendo el número de marginados del desarrollo y la depredación ecológica. En México están las condiciones para esta nueva construcción y la puerta está abierta para debatir el nuevo modelo económico de desarrollo, por lo que hay que entrarle y pronto.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaria de Hacienda, la presidencia de la República y en Washington, DC. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas