La semana pasada, tuve el privilegio de viajar a dos países de América Central que están atravesando realidades completamente disimiles en el sector de las telecomunicaciones. La primera parada fue Costa Rica, país que hace poco más de media década finalmente liberalizó su mercado de servicios móviles.

Mientras que hace menos de 10 años había que registrar el nombre en una lista de espera para poder contratar un celular y la modalidad prepago prácticamente no existía; en la actualidad, el país cuenta con uno de los índices de penetración móvil más altos de todo el hemisferio; ha implementado portabilidad numérica y alberga a un perfil de consumidor celular ávido por utilizar las últimas aplicaciones móviles disponibles.

Obviamente, como en todo mercado de la región, hay opiniones encontradas en torno a la velocidad en que se está dando el desarrollo o como el mismo está siendo administrado. De todas formas, el país ha pasado de ser el último en innovación tecnológica de la región a, junto con Panamá, convertirse en líder en la adopción masiva de nuevas tecnologías.

Un aspecto interesante del mercado costarricense es la importancia que desde el gobierno se está otorgando a la necesidad de incrementar el despliegue de fibra óptica para el desarrollo del país. Incrementar la cantidad de fibra óptica para servicios de transporte de datos a nivel nacional, mejorar la oferta de backhaul y por medio de soluciones de FTTX atender la última milla.

En lo relacionado a servicios inalámbricos, la Superintendencia de Telecomunicaciones, mejor conocida como Sutel, está preparando un proceso de subasta de espectro para la oferta de servicios móviles, en un mercado donde ya los operadores poseen 460 MHz para este fin. El nuevo proceso otorgaría unos 70 MHz adicionales que podrían servir para equipar la cantidad de espectro que posee cada operador móvil en este mercado en la actualidad: Claro, 70 MHz; Movistar, 60 MHz, y el operador estatal Kolbi, con 330 MHz. Asimismo, Sutel está explorando la posibilidad de otorgar para servicios móviles en el futuro bloques de espectro en las bandas C y L como también en 900 MHz y 700 MHz.

El otro mercado que visité fue El Salvador, país que en telecomunicaciones está atravesando una realidad un poco distinta. Como parte de mi visita, me reuní con diversos actores del mercado, incluyendo la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones, mejor conocida como Siget. Uno de los temas de conversación durante los distintos encuentros fue la reforma a la ley de telecomunicaciones del país, tema que mantiene frenada la solución a asuntos neurálgicos para el desarrollo tecnológico del país en temas tan importantes como la migración a Televisión Digital Terrestre (TDT) o el despliegue de nuevas tecnologías móviles de banda ancha.

¿Por qué este freno? Hasta que no haya una reforma aprobada, Siget se encuentra maniatada en temas como el otorgamiento de espectro radioeléctrico adicional para servicios móviles. En este renglón, El Salvador tiene el desafortunado privilegio de ser el país de América Latina que menos espectro radioeléctrico ha otorgado para este fin: 208 MHz. La diferencia con países como Costa Rica o México es que esa cifra se divide entre cuatro operadores móviles que ofrecen dos tecnologías distintas en la actualidad (GSM y HSPA), lo que deja a cada uno con poco espectro para hacer un despliegue de LTE.

El otro gran problema de las demoras por las reformas a la ley de telecomunicaciones se observa en el proceso de migración a TDT que se encuentra totalmente paralizado. El Salvador en estos momentos ni tiene estándar definido, ni fecha para su apagón analógico. De paso, les comento que en ambos países me preguntaron por el apagón analógico en México y el cronograma para otorgar espectro publicado por el IFT.

*Director para América Latina y el Caribe de 5G Americas.