Inequitativa, la fórmula de integración de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México: otorga una sobrerrepresentación de tres a uno para el PRI y el Partido Verde. El jefe del PAN en la capital de la República, Mauricio Tabe Echartea, lo asume como con desdoro: Tendrán un peso que no refleja las preferencias de los capitalinos . ¿Tanto así?

En las urnas, pero con una asignación proporcional a los votos que reciban las planillas, quedarán definidos 60 de los 100 asambleístas que trabajarán la propuesta del jefe de Gobierno de Constitución para la Ciudad de México.

La Asamblea Constituyente se integrará con 100 diputados, quienes deberán aprobar la Constitución Política de la Ciudad de México. Para su conformación quedaron establecidos dos mecanismos.

El primero, a través de elección directa bajo el principio de representación proporcional, servirá para definir a 60 constituyentes mediante una lista votada en una circunscripción plurinominal. En este caso, los partidos políticos nacionales podrán inscribir listas de candidatos con 120 nombres, entre propietarios y suplentes y también podrán solicitar registro los candidatos sin partido que cumplan con el requisito de las 74,000 firmas de aval para los independientes.

El segundo mecanismo será a través de la designación de 40 constituyentes. (El Partido Humanista no podrá postular candidatos, ni siquiera en coalición con otra fuerza política).

De los 40 restantes hay que restar los seis que definirá la Oficina de la Presidencia y al menos una decena de diputados y senadores de las bancadas del PRI y del PVEM, que entrarán en las listas que deberán consensuar las respectivas juntas de Coordinación Política. A esos parlamentarios se sumarían otros 14 pluris, que entrarían a razón de los votos.

La sobrerrepresentación que el ala oficialista tendrá en el constituyente CDMX es inversamente proporcional a la presencia que tendría el partido de Andrés Manuel López Obrador, que el próximo 5 de junio refrendaría su indiscutible condición de primera fuerza electoral, en caso de que repitiera el porcentaje de votos obtenido el año pasado (25%), aunque sólo alcanzarían 15 curules.

Con ese mismo porcentaje de votos, el PRD sumaría hasta 25 en su bancada constituyente, con los seis lugares que tiene asegurados el jefe de Gobierno, más otros ocho del Congreso federal.

El PAN según estimaciones de las áreas de desarrollo político del gobierno peñista aspira a colocar hasta 20 diputados en el Constituyente CDMX. Y quedarían cinco curules para repartir entre los demás partidos y los independientes.

La facción oficialista según las mismas fuentes estaría encabezada por el consejero jurídico del gobierno federal, Humberto Castillejos. Antes de integrarse a la administración central, dirigió la mesa de debates del Congreso mexiquense, al que accedió como diputado verde. Esa formación política buscaría colocar a los senadores Pablo Escudero y Ninfa Salinas, además de Lía Limón y Fernando Zárate.

El funcionario peñista estaría entre los candidatos a presidir el constituyente CDMX, aunque también está perfilado su tío y actual senador, Raúl Cervantes. De la actual ALDF saldría José Encarnación Alfaro, quien cuenta con los conocimientos jurídicos y el arraigo local de los políticos chilangos. De la Cámara Alta también saldrían Joel Ayala, no obstante su comprobado déficit como legislador.

La bancada mancerista, por el contrario, materializaría un ajuste en ciernes en los mandos superiores del GDF, del que saldrían el actual consejero jurídico, Manuel Granados, y los secretarios Alejandra Barrales, de Educación; Salomón Chertorivski, de Desarrollo Económico, y Héctor Serrano, titular de la Semovi.

A Xicoténcatl regresarían Dolores Padierna y Armando Ríos Piter... ¿y quedarían marginados Mario Delgado y Alejandro Encinas? En este último caso, por las resistencias de Nueva Izquierda, quedaría en entredicho la palabra del jefe de Gobierno, quien en segunda instancia optaría por Luis Humberto Fernández, en caso de que las tribus no logren un acuerdo.

Los constituyentes del blanquiazul podrían estar encabezados por Roberto Gil Zuarth, quien para entonces ya habría concluido con su encargo al frente de la mesa directiva del Senado. Si Ernesto Cordero optara por quedarse en el Senado, entraría Mariana Gómez del Campo.

Para ser elegibles, asambleístas, jefes delegacionales y parlamentarios que no sean designados deberán separarse de sus cargos 60 días antes de la elección; es decir, a más tardar el 5 de abril.

Mientras los partidos políticos urgen al INE a publicar la convocatoria, afloran las disparidades de la reforma político-electoral. Las prerrogativas para la elección en la CDMX serán otorgadas a los partidos de forma estandarizada, sin tomar en cuenta el peso específico de cada fuerza política.

El jefe local del PAN está convencido de que una fórmula para contrarrestar la mayoría impuesta por el PRI y sus aliados en la reforma constitucional es la redistribución de las prerrogativas. Y los consejeros del IEDF pugnan por no quedar al margen de la organización de los comicios que a su víspera, ya son impugnados por visos de inequidad.

El PAN capitalino es la única fuerza política que convocará a sus bases a un proceso interno, para definir a los integrantes de la planilla que será presentada a la consideración de los votantes.

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