El foco de la subjetividad es un espejo distorsionado.

Hans-Georg Gadamer, filósofo alemán.

En cada decisión que tomamos, económica, financiera o de cualquier otra índole, los seres humanos ponderamos un conjunto de factores. La mayoría de las veces, dicha ponderación casi es automática, pero en otras decisiones, más complejas, incorporamos elementos como nuestro conocimiento y la experiencia pasada, para decidir cuál es la alternativa que creemos, casi siempre de manera subjetiva, que más nos conviene.

Al final de cuentas, tratándose de decisiones a partir de las cuales buscamos determinar un beneficio futuro, como ocurre con las decisiones de ahorro, inversión o gasto, los factores que modelan nuestras decisiones pueden ser (y frecuentemente son) subjetivos y, por ello, están sujetos a procesos irracionales que generan consecuencias negativas y decisiones subóptimas para el futuro.

En el estudio “Subjective value representations during effort, probability and time discounting across adulthood”, de Seaman, Brooks y otros, se trató de identificar cómo se llevan a cabo en el cerebro las decisiones que involucran un potencial beneficio en el futuro y cómo se relacionan con factores como el esfuerzo que pensamos que está asociado a la decisión, con la probabilidad de que el beneficio esperado efectivamente se presente en el futuro y con el horizonte de tiempo en el que esperamos que dicho beneficio se materialice.

En el experimento, se midió la actividad cerebral durante los procesos de decisión en personas a las que se les presentaron alternativas que implicaban una recompensa monetaria pequeña, un esfuerzo físico reducido y una alta probabilidad de ocurrencia, contra decisiones que implicaban periodos de demora cortos, recompensas más elevadas y esfuerzos físicos asociados mayores.

Se encontró que las tasas de descuento implícitas entre las decisiones, esto es, la correlación de beneficio con el plazo, no mostraron ser un factor importante en las decisiones de las personas. Ello implica que el plazo, factor que siempre tiene un impacto en el rendimiento futuro de una inversión, no es tomado en cuenta de forma consistente y adecuada.

Se encontró en el estudio que la percepción de valor subjetivo que asignan las personas a la recompensa en el futuro es un factor de suma relevancia para las decisiones económicas; esto significa, por ejemplo, que una decisión de inversión en el futuro dependerá más de la valoración subjetiva que haga cada persona que las condiciones financieras específicas (como la tasa o el riesgo) que técnicamente estén implícitas en cada alternativa de la decisión.

También se encontró una propensión a disminuir la relevancia del beneficio en el futuro, si ello implicaba realizar un esfuerzo menor en el presente.

Algunos datos arrojan también que las personas tienden a no valorar adecuadamente la probabilidad de ocurrencia del beneficio como un factor determinante para la decisión, lo cual implica que, tratándose de decisiones de inversión en las que invariablemente existe un riesgo asociado a la misma, dejan fuera en muchos casos el elemento más importante de la decisión en términos de su impacto potencial en el futuro.

El estudio muestra que estas decisiones están ancladas profundamente en la forma en la que algunas partes específicas del cerebro (como el córtex prefrontal medio) procesan la información para tomar decisiones.

En la mayoría de los casos, nuestras decisiones están siendo influenciadas, frecuentemente de forma negativa, por los procesos cerebrales. De ahí la importancia de que nuestras decisiones financieras sean adecuadamente analizadas, con información completa y racionalizadas para evitar que estos sesgos y valoraciones subjetivas afecten nuestro bienestar económico futuro y el de nuestras familias.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

RaúlMartínez Solares

CEO de Mexicana de Becas

Economía Conductual

Desde 2006 fue Director Comercial de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo y a partir de enero de 2012 es Director General de esa empresa.

Es especialista en temas de estrategia de negocios y mercadotecnia; Economía Conductual, cambios demográficos y ahorro previsional de largo plazo, como pensiones y ahorro educativo.