Somos humanos y en ocasiones tenemos que enfrentar situaciones que exigen todo nuestro enfoque. Por ejemplo, la pérdida de empleo o una enfermedad grave. Eso nos hace descuidar ciertos aspectos que antes teníamos muy dominados: algunas personas descuidan su alimentación, otras pierden el orden.

Hay veces que estos descuidos son de muy corto plazo y es fácil retomar el camino. En otras ocasiones, sin embargo, vamos postergando hasta que, cuando nos damos cuenta, hemos cambiado nuestros hábitos y se vuelve mucho más complicado volver atrás.

Así, hay gente que deja de registrar sus gastos y cuando se dan cuenta han perdido el control de su propio dinero. Yo he estado ahí: el problema es que uno se distrae con mil cosas y puede costar mucho trabajo adquirir esa costumbre de hacerlo de manera automática, sin tenerlo que pensar. Eso mismo puede pasar con nuestras deudas, con nuestras inversiones, con un montón de aspectos.

¿Cómo podemos enderezar nuestro camino financiero? A continuación algunos consejos.

1. Encontrar la motivación. Cualquier cambio positivo se logra de adentro hacia fuera. Es decir: no podemos lograrlo sólo por obligación. Debemos convencernos de que eso nos ayudará, nos acercará a lo que es verdaderamente importante para nosotros.

¿Cómo nos ayudaba el hecho de llevar un control de nuestros gastos o de nuestras inversiones? ¿Por qué queremos volver atrás? Nosotros mismos tenemos la respuesta que necesitamos para encontrar esa motivación.

2. Ponerlo por escrito. Es importante escribir por escrito lo que queremos hacer y, si podemos, ponerlo en nuestro calendario como una cita o en nuestra lista de pendientes para el día.

3. Empezar hoy. Muchas veces nos engañamos diciendo: “empezaré el próximo mes”. Seguramente lo olvidaremos. Si tomamos la decisión de generar un cambio positivo en nuestra vida, empecemos hoy. No mañana, no a partir de la siguiente semana. Hoy.

4. Recordarlo al empezar y terminar el día. Esto nos ayuda a enfocarnos en lo importante. Por la noche, si reflexionamos un poco, también podremos darnos cuenta de si lo hicimos o no —en ocasiones nos permite corregirlo.

Por ejemplo: si no hicimos ejercicio en la mañana podemos hacerlo al terminar el día. O bien, si nos excedimos en nuestra alimentación, podemos por lo menos cuidar lo que vamos a cenar. Si omitimos registrar alguno de los gastos del día, podemos hacerlo en ese momento.

5. Dar un seguimiento. Dicen los expertos que para cambiar un hábito se requiere hacer una misma actividad por 21 días consecutivos. Nuestro reto es hacerlo, no importa cuánto nos tardemos. Por ello es importante dar un seguimiento y registrar en nuestro calendario (o incluso hay aplicaciones para ello) una palomita cada día que logramos nuestra meta. Una vez que tengamos 21 palomitas consecutivas, podremos pensar que ya estamos, como se dice popularmente “del otro lado”.

6. Tolerar la frustración. Como mencioné antes, es muy fácil equivocarnos o darnos cuenta de que en un momento dado no hicimos lo que teníamos que hacer. No le demos demasiada importancia al asunto porque esto a veces nos hace tirar todo por la ventana. Sigamos mañana que será otro día. Pero hagámoslo.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com