Pocas veces la agenda nacional tiene convergencias tan precisas con la dinámica internacional como ocurrió hace unos días. Lejos de asumirlas como coincidencias, las sincronías nos muestran algunas señales. El pasado 28 de enero, el presidente Enrique Peña Nieto presentó el Programa Nacional de Prevención y Atención de Adicciones. Entre las 150 acciones para enfrentar el terrible desafío que representan las cifras oficiales -todavía discretas- de 17 millones de fumadores activos, más de medio millón de dependientes a alguna droga ilícita y un tercio de mexicanos entre 12 y 65 años que consumen alcohol con patrones de riesgo, el mandatario propuso realizar talleres para padres para hacer prevención desde la familia. Advirtió que los padres deben estar atentos a las necesidades de sus hijos, tener información certera para dialogar con ellos y orientarlos hacia el futuro.

Pero ¡cuidado!, la calidad de vida está influenciada por cómo los padres van interpretando la realidad y por cómo estos padres la van comunicando a sus hijos. Si el adulto no está bien consigo mismo, no será útil en la formación de las niñas, niños y adolescentes.

Ese mismo día, al otro lado del planeta, uno de los líderes con mayor credibilidad de nuestro tiempo, el papa Francisco, transmitía un mensaje en el mismo sentido. Tras advertir los peligros de los padres ausentes, invitó a los jefes de familia a involucrarse más en las vidas de sus hijos. Afirmó que el comportamiento desviado en los adolescentes tiene que ver con la falta de una guía y ejemplo de autoridad. En la práctica, esta ausencia puede convertir a los jóvenes en huérfanos en casa .

El rol de los padres no es el único asunto que ofrece espacio para coincidencias entre México y los líderes mundiales, como el pontífice quien, más allá de su misión religiosa, está encabezando buenas señales en materia social y política.

La colaboración que trasciende fronteras no es un mecanismo nuevo; es praxis de probada efectividad cuando se sustenta en una noble intención. Sus alcances más recientes fueron evidentes en las negociaciones para el histórico restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, siendo Canadá país sede caracterizado por su diversidad cultural y ausencia de religión oficial. Los dos países directamente involucrados: EU, con una mayoría cristiana pero no católica y, Cuba, de firme condición laica que no subvenciona instituciones religiosas. En medio de tal diversidad, el líder del Estado Vaticano demostró su capacidad para mediar en misiones humanitarias. Su ejemplo es indispensable para México y determinante para tratar de solucionar el hartazgo y agravio social.

Alianzas

Sin prejuicios históricos e ideológicos, y sin afectar la formal separación Iglesia-Estado, la sinergia de esfuerzos hacia un sincero propósito nos fortalece a todos. Veremos, y cada vez más, a los gobernantes de México identificar oportunidades de acción más allá de las fronteras nacionales, con el fin de conformar alianzas estratégicas y adquirir respaldos morales en temas como los migrantes, combate al narcotráfico, violencia, adicciones, pobreza y corrupción. Interesante, pues la calidad moral y la credibilidad humana no se compran.

Leyes para tu bien