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Clase media, aunque les duela
Lo que hay disponible son datos, hechos contundentes que demuestran que hay en México una mejora en el nivel de vida de buena parte de la población.
Lo que hay como respuesta, poco inteligente de los detractores, es una incontenible ira y el uso de recursos retóricos y hasta teatrales para desprestigiar, no a un gobierno, sino a un país.
Se ve hasta ridículo el Presidente priísta jugando al histrionismo tipo Gerardo Fernández Noroña para desacreditar los resultados del Censo de Población y Vivienda del 2010.
Humberto Moreira sabe cómo usar las imágenes y se aprovecha de ello. Juega con las cámaras y presenta ante ellas un conjunto de productos básicos que va sacando de una canasta, como si se tratara de una chistera de mago. Y todo para convencer a quien le crea de que el país está peor que cuando ellos, los tricolores, gobernaban este país hace ya más de una década.
Las evidencias que muestra Moreira son contundentes: no hay manera de no poder comprobar con sus actos y sus dichos que al país le hace falta una oposición responsable y políticos de más altura.
Lo mejor del Censo del año pasado es que no se trata de una encuesta levantada de manera tendenciosa para dar un resultado específico. Es un conteo casa por casa de todo el país que da una fotografía con un muy bajo margen de error.
Claro que este ejercicio, llevado a cabo cada década, también deja al descubierto nuestros grandes problemas. Y más allá de lo que proyectan las cifras, está uno básico: en muchos municipios del país no fue posible hacer el conteo porque el crimen organizado lo impidió. Así de claro. No obstante, los datos son auténticos, totalmente verificables y, en su mayoría, muy positivos.
En la historia económica de este país entre el año 2000 y el 2010 hay, al menos, dos procesos recesivos. El episodio de baja más reciente involucró a todo el mundo en la recesión más extensa de la que se tenga registro.
A diferencia de la crisis de 1994 - 1995, la gran recesión del 2008 fue global e importada. Sólo que el efecto tequila de mediados de los 90 causó la destrucción económica y financiera más extensa en el país: inflación, recesión, destrucción de la confianza, pérdida patrimonial. Por lo tanto, su efecto empobrecedor fue superior.
Las políticas priístas causaron desde muchos años atrás del error de diciembre muchas crisis y muchos pobres, pero también es un hecho que fue durante el sexenio de Ernesto Zedillo cuando se pusieron las bases para corregir las causas de la crisis gestada en épocas de Carlos Salinas y agrabadas por la impericia del entrante gobierno zedillista.
Así que los resultados que demuestran menos pobreza en esta última década también deben atribuirse a las decisiones tomadas durante los años del último presidente priísta del país. Y son indudables las aportaciones de los dos gobiernos panistas.
En los sectores más pobres del país hay una mejora evidente. Siguen siendo desafortunadamente pobres muchos de ellos, pero con acceso a servicios como salud, educación, electricidad, piso firme, mejor alimentación, etcétera.
Es un hecho que la crisis global implicó un retroceso, no hay duda. Pero es mejor la situación de los mexicanos hoy que en el año 2000. No hay vuelta de hoja.
El avance más significativo está en la ampliación del sector que se puede etiquetar como clase media. Aquellos con acceso a satisfactores mayores como televisiones, refrigeradores o automóviles.
Hay datos contundentes de esta mejora. No se puede regatear este avance. Lástima por los que viven de medrar con el discurso de que hoy somos más pobres porque no es cierto.
Son tan positivos los datos del Censo poblacional del 2010 que la reacción gubernamental de presumirlos es tan lógica como la desesperación opositora por descalificarlos.
Y no hay duda de que si el Censo hubiera sido en el 2008, los resultados habrían sido mejores, pero también es un hecho que si el Censo se llevara a cabo a mediados del 2011, mejorarían los datos de lo hasta ahora obtenido. Por eso, ¿quién podría descartar algún ejercicio de conteo económico de bienestar este año por parte del INEGI, con resultados publicables en el 2012?