El coronavirus ha iniciado una guerra por la salud que, además de mostrar las debilidades de los sistemas de salud, exhibirá las desigualdades sociales, incluso en el caso de Estados Unidos, y se convertirá en una arista más de la guerra entre este país y China.

De ahí la importancia del retiro de fondos de EEUU a la Organización Mundial de la Salud, en un momento en que su acción es crucial, y en el que para este país y la campaña de Trump detener el liderazgo del gigante asiático también es crucial.

El nuevo mantra electoral se resume a: “China debe pagar”

Porque, ¿a quién más puede echarle la culpa del desastre que ha creado?

¿Se acuerdan cuando decía que era una “simple gripe” y que para principios de este mes se acabaría ?

El tiempo puso su soberbia en su lugar.

Estados Unidos se ha convertido en el centro de la pandemia, la ciudad de Nueva York hoy no duerme por ser el nuevo Wuhan.

Ante los ojos del magnate neoyorquino esta organización ha contribuido a impulsar el liderazgo de China en tiempos de coronavirus porque, además de replicar de una manera casi textual las medidas que este país adoptó ante la pandemia, “confió ciegamente” en sus cifras oficiales y se opuso a las medidas de cierre de fronteras del gobierno estadounidense para combatir la propagación del virus.

Una posición lo suficientemente “pro China” en tiempos electorales.

Recuerden que siempre hay un enemigo a vencer y que toda esta “distracción” que esta creando, tal vez pudiera ayudarle a cubrir datos importantes que la tragedia ha comenzado a exhibir. Porque la realidad demuestra que en su país no ha todos les ha llegado “el sueño americano”.

Se trata de los afroamericanos y los latinos, que están muriendo a tazas más altas que la población blanca, porque permanecen como grupos vulnerables.

En el sur de EEUU el coronavirus está matando a los afroamericanos de manera desproporcionada. Porque es una región en la que viven en la pobreza y sufren de enfermedades crónicas.

Luisiana, uno de los estados más afectados, fue el primero en categorizar las muertes por raza y hace unas semanas el gobernador, John Bel Edwards, anunció que éstos representan el 70% de los fallecidos, aún cuando sólo conforman el 33% de la población del estado.

La misma situación se repite en los estados de Georgia, Alabama, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Michigan e Illinois.

Por otro lado, en el caso de NY, el virus tiene el doble de víctimas hispanas y afroamericanas que blancas.

Ya que mientras los latinos representan el 29% de la población, representan el 34% del total de las muertes. Mientras que los afroamericanos representan el 24% de la población y el 28% de las muertes.

¿En qué acabará esta guerra en la que Trump culpa a China y a la OMS antes de resolver sus propios problemas?

El último en salir apague la luz

@HenaroStephani