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Chávez y el pajarito
El 7 de octubre del 2012, Hugo Chávez ganó la elección para ser el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela durante seis años más. Dos meses después, la enfermedad que se había manifestado un año antes se agudizó. El 8 de diciembre, a las 9:30 de la noche, el Presidente electo que también era el vigente anunció al país a través de la radio y la televisión la necesidad de someterse a una nueva intervención quirúrgica en Cuba.
Por la mañana del mismo día, según se supo a través de una fuente periodística a la que no se le había dado ninguna importancia hasta el día de ayer, se realizó una extraña reunión secreta para la cual el Presidente pidió una grabadora y reproductora de audio y la presencia de Nicolás Maduro, así como la del presidente del Parlamento, Diosdado Cabello. Además solicitó al Instituto Nacional de Ornitología la grabación de sonido titulada: Trinos, gorjeos y cacareos de los pájaros nacionales y revolucionarios .
Aquí el textoservidor desea reiterar la nula atención que éste trascendido noticioso tuvo en aquel momento. Si bien la reunión entre el Presidente y los dos personajes, que al decir de unos y otros estaban facultados legalmente para ocupar el lugar del Jefe del Ejecutivo en caso de faltar éste, por sí misma tenía importancia, ésta se atenuó y frivolizó al saberse que los tres hombres más poderosos del país se habían reunido para escuchar las onomatopeyas producidas por las aves venezolanas de características revolucionarias.
Un joven teniente de la guardia chavista, que pidió no revelar su nombre, comentó su impresión de que la junta se había convertido en una especie de juego de niños cuando los tres participantes, en especial Maduro y Cabello, escuchaban el sonido grabado del canto de los pájaros y luego, incitados por Chávez, trataban de imitar lo escuchado. Inclusive -expresó el guardia anónimo- el Presidente les daba instrucciones a base de silbidos pajariles que los dos hombres trataban de cumplir de acuerdo con su entender. Luego se estableció una conversación a base de trinos. En opinión del indiscreto guardia, fue Nicolás Maduro el de mejores atributos canoros.
Casting de gorjeos
La tarde de ese mismo día, Hugo Chávez designó al Vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro, encargado de la conducción del país mientras él permaneciera ausente por enfermedad. Ante el inminente peligro de muerte en el que el Comandante se encontraba, el nombramiento incluyó, de manera tácita, la candidatura a la Presidencia de la República por el Partido Socialista Unido de Venezuela para la elección a la que se tendría que convocar si el Presidente falleciese. (Ésta ya fue convocada y se realizará el próximo 14 de abril).
Es aquí donde el aparente, intrascendente trascendido se convierte en una noticia vigente. La reseña de un acto que pasará a la historia. Aquella mañana, ante la grabadora y reproductora de audio y la grabación titulada Trinos, gorjeos y cacareos de los pájaros nacionales y revolucionarios , el todavía Presidente Hugo Chávez, sabedor, como todos aquellos que han sido elegidos por los dioses, de su posible efímera reencarnación en pájaro, hizo entre los dos hombres con posibilidades de sustituirlo un casting. Una prueba para ver quién tenía más talento para reproducir y darle sentido al trino de las aves y, también, para poder interpretar, traducir, lo que éstas cantan.
Obvio que el que superó la prueba fue Nicolás Maduro, quien antier, al iniciar su campaña electoral, cuando oraba solo en una capilla, se le apareció un ave con la que se comunicó a base de gorjeos: De repente -transcribo lo descrito por el candidato- entró un pajarito chiquitico y me dio tres vueltas acá arriba -Maduro señaló su cabeza e imitó un aleteo-. El pájaro se paró en una viga de madera y empezó a silbar un silbido bonito , dijo Maduro, e imitó el silbido.
Me le quedé viendo y también le silbé, pues. Si tú silbas, yo silbo, y silbé -aquí Nicolás silbó de manera muy diferente a la anterior demostrando que en cuestión de silbos es bilingüe-. El pajarito me vio raro, ¿no? Silbó un ratico, me dio una vuelta, se fue, y yo sentí el espíritu de él -enfatizó en referencia a Chávez-. Lo sentí ahí como dándonos una bendición, diciéndonos: Hoy arranca la batalla. Vayan a la victoria. Tienen nuestras bendiciones
Con todo respeto para don Nicolás Maduro y su dealer, no dudo que haya visto y establecido una conversación a base de gorjeos, trinos y silbidos con un pájaro. Pero dudo que éste haya sido la reencarnación de Hugo Chávez. El razonamiento en el que apoyo mi duda es que el pajarito chiquitico no traía puesta una boina roja.
Otra cosa: Qué bueno que el susodicho pájaro no se le apareció y le cantó al Rey Juan Carlos. Tal vez, éste estaría en uno de sus ratos de malhumor que, últimamente, son todos. Le hubiera ordenado al ave: ¿Por qué no te callas? El ave hubiera seguido con su canto. El Monarca, con su escopeta, le hubiera disparado y matado. Si es capaz de matar elefantes y osos borrachos, ¿qué no hará con un pajarito chiquitico? ¡Menudo es su Majestad!