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Opinión

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Chairos de clóset

Eliseo Rosales Ávalos

Los chairos de clóset juran que no apoyan a don AMLO, pero creen que son portadores del legítimo y único proyecto nacional. Su líder y ellos son los únicos que lo entienden.

Cada quien pierde su tiempo como puede y quiere. Lo penoso es que los recursos públicos se utilizan en experimentos sin resultado alguno.

Cada vez son más, se reproducen como el coronavirus, opinan en todos los espacios, redes sociales, cafés políticos, grupos familiares: son los afamados chairos de clóset. En su mente ronda la idea de que su opinión —no pedida— es la más importante. Siempre tienen la razón, aunque no sepan explicar por qué. Todos somos tontos menos ellos y don Andrés Manuel López Obrador.

Estos neociudadanos se encuentran en el linaje del poder, muy por debajo de los AMLOVERS, gustan de criticar todo, especialmente, a la oposición política del país, quien por inepta no capitaliza los errores de su admirado líder.

Lo trágico de estos personajes: los chairos de clóset juran que no apoyan a don Andrés Manuel López Obrador, pero creen que son portadores del legítimo y único proyecto nacional. Su líder y ellos son los únicos que lo entienden.

Aunque no son peligrosos ni contagiosos, no tienen la suficiente honestidad para aceptar con todas sus palabras que apoyan a Andrés Manuel López Obrador, desertores de la Cuarta Transformación, se aferran con uñas y dientes al mundo feliz que les prometió su mesías.

Personajes odiosos e incongruentes están más cerca de usted de lo cree, refinado lector. Son fáciles de ubicar, pero no es fácil deshacerse de ellos, son más necios que un político que quiere hueso.

Viven en un conflicto ideológico tremendo, que, con las semanas de encierro, les ocasiona esquizofrenia total; en las redes hay ejemplos de ellos todos los días.

Querido lector, perdón por el exabrupto, estos especímenes me siguen por todos lados, acusándome de golpista y pariente del jefe Diego, a pesar de que soy lampiño y muy mexicano.

El gobernador Omar Fayad violenta los derechos de los hidalguenses

Por alguna razón que sólo conoce el secretario de la Contraloría, Román Mora Velázquez, firmó un acuerdo de fecha 29 de marzo, donde indica que en los asuntos responsabilidades administrativas, no se suspenden términos.

El problema es que los medios de defensa para esas determinaciones estipulados en las leyes estatales y federales dependen del Tribunal de Justicia Administrativa y, en su caso, del Poder Judicial Federal, y como en el derecho administrativo predomina el “principio de la optatividad” de los particulares para determinar el medio de defensa, todo lo actuado bajo este acuerdo resulta ilegal.

En fin, cada quien pierde su tiempo como puede y quiere. Lo penoso es que los recursos públicos se utilizan en experimentos sin resultado alguno. Hasta la próxima, querido e higiénico lector.

Eliseo Rosales Ávalos

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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