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Opinión

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Chabelo, el actor

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Manuel Ajenjo

Tal como lo prometí en la semblanza que ayer fue publicada en El Economista, una versión corta en el impreso y la narración completa en Internet, hoy quiero extender mi comentario sobre ese fenómeno de la cultura popular que fue Xavier López Rodríguez, Chabelo —para los cuates—.

¿Por qué un adulto desde los 19 y hasta los ochenta años pudo representar con credibilidad total a un niño entre los siete y los doce años? Yo —perdón por la obligada primera persona— que lo traté de cerca y que escribí una buena cantidad de sketeches, con distintos personajes, interpretados por la figura de Chabelo, puedo contestar esa pregunta: Xavier era, por principio un muy buen actor comediante, dominador de la técnica dramática que adquirió con uno de los maestros más connotados de su época, el japonés Seki Sano, que trajo aires renovadores a la escena mexicana. En segundo lugar, creía y vivía con intensidad lo que representaba. Al principio de cuando empecé a escribirle, en más de una ocasión me impresionó la verosimilitud con la que abordaba el personaje de niño en situaciones que yo había escrito pensando en la improbabilidad de la credibilidad. Hasta que llegó a convencerme de la autenticidad de su personaje en cualquier situación en que lo pusiera. Esta es mi teoría de por qué, además del ángel que destilaba en cualquier escenario, el prodigio o la maravilla Chabelo brilló y duró tanto años en el gusto del público.

Comencé a conocerlo y a trabajar con él, en un programa llamado Do Re Mi de Costa a Costa, que estelarizaban el propio Chabelo, la bien recordada Leonorilda Ochoa y Alejandro Suárez, con las Hermanas Castillón en la parte musical. Debo decir que al programa asistían constantemente invitados de la talla de don Óscar Ortiz Pinedo, Fernando Luján y Eduardo Alcaraz. También una buena temporada trabajó en esta emisión la extraordinaria actriz Susana Alexander. Fue en este programa donde en colaboración con el escritor Antonio Ferrer creamos la sección que posteriormente en La Carabina de Ambrosio, se llamó Mercado de Lágrimas. Por mi parte escribí para Chabelo y Alejandro Suárez, Chofocles y don Severo, un estricto padre que quería que su hijo aprendiera a tocar el violín; el sargento Biscocho, un policía bizco. Fue en este programa donde surgió el primer Guillo el Monaguillo, que se consolidara, años después, con César Costa como el padre Chispitas, en La Carabina de Ambrosio. Con Susana Alexander, Chabelo hacía el papel de un hermanito que no la dejaba jamás estar a solas con su novio que protagonizaba Alejandro Suárez. Fue también compañero del dientón Mateo: “No hay de piña, Chabelito”.

Posteriormente en el multicitado programa La Carabina de Ambrosio, escribí para César y Xavier: Pujitos y Cesarín, un enorme muñeco de ventrílocuo que cuando éste lo quería meter a la maleta para callar su insolencia no podía y sucedía lo contrario el muñeco terminaba metiendo al ventrílocuo.

De esa época guardo una anécdota curiosa y graciosa. El programa Do Re Mi se grababa un día de la semana en el estudio A de Televicentro por lo general entre 11 de las noche y dos o tres de la madrugada. Un día que terminamos un poco más temprano, Alejandro, Xavier y yo decidimos ir a ver un show que comenzaba a las 2 de la madrugada en el centro nocturno Gitanerías. Llegamos al lugar y en el momento preciso de entrar, un señor que estaba amodorrado —por la ingesta de alcohol— en una mesa, abrió un ojo y con sorpresa abrió el otro y con la voz tartajosa o el flotador pegado de quien está en estado etílico, sostuvo con Xavier el siguiente diálogo: ¿Chabelo? ¿Eres tú? Sí señor, terminamos de trabajar y vengo a tomarme una copa con mis amigos. ¡No! ¡Tú no! ¿Qué dirían mis hijos si te vieran aquí? Que dirían si lo vieran a usted.

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Manuel Ajenjo

Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros

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