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Opinión

Lectura 7:00 min

Carta a Santa Claus y su respuesta

Querido Santa Claus:

Espero que este año me traigas lo que te pido y no suceda lo que en los dos años anteriores. El antepasado te pedí un vehículo con la potencia suficiente para rebasar por la izquierda. Me trajiste una bicicleta. El velocípedo sólo sirvió para que sufriera una caída en la que me lesioné el hombro izquierdo.

Afortunadamente, la bicicleta era fija que si no, México se hubiera quedado sin Presidente.

Recordarás que en mi carta del año pasado te decía que me emocionaban los escenarios preocupantes como el que en ese momento vivía el país. Te comenté : Ante una tormenta, por fuerte que se avecine, tenemos un navío de gran calado, que tiene una enorme estabilidad, una balastra que es capaz de sostenerlo . (Por cierto, ¿qué es balastra?). Te explicaba que a mí, especialista en navegar a contracorriente, los retos difíciles me agudizaban el instinto para salir adelante. Jamás volveré a hacerte una revelación semejante. Tal parece que en castigo por mis alardes te confabulaste con los banqueros de Wall Street y con otras fuerzas de la economía mundial para mandarnos la peor crisis económica de la que los mexicanos tenemos memoria.

Hechas estas reclamaciones, paso a hacerte algunas peticiones que se me han ocurrido para que, en lo sucesivo, tengamos gobiernos más eficaces y que rindan mejores cuentas: solicito la reelección consecutiva, hasta por 12 años, de los alcaldes y delegados del DF; también de los legisladores federales. Quiero que se reduzca a 96 el número de senadores y a 400 el de diputados. Pretendo que los partidos políticos que obtengan menos de 4% de los votos pierdan su registro.

Si no es mucho pedir, me gustaría contemplar la posibilidad de que los ciudadanos propongan iniciativas de ley; así como permitirles el acceso a cargos de elección popular. En la elección de Presidente de la República, es mi deseo que haya una segunda vuelta para que quien gobierne lo haga con la mayoría absoluta. Me interesa la viabilidad de que la Suprema Corte presente iniciativas de ley en el ámbito de su competencia. Por último, que el Ejecutivo pueda presentar dos iniciativas de ley a las que el Congreso les dé preferencia y que éste tenga autorización para vetar parcialmente la Ley de Ingresos y Presupuesto.

Como verás, quiero 10 cosas que no creo sean, para ti, difíciles de traer. Para mí sólo, únicamente, te pido que mi sexenio se acabe lo antes posible.

Atentamente: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

PD. Ahora que me acuerdo, ¿cómo vas a entrar a dejar mis peticiones si en Los Pinos no hay chimenea?, la que había se la llevaron al Rancho San Cristóbal los anteriores inquilinos.

La contestación

Querido Felipe de Jesús:

Me sorprende tu carta. Creí que me ibas a pedir soldados, armas y tanques para seguir jugando a la guerra. Yo también tengo mis dudas de cómo entrar a Los Pinos, pero no por la falta de chimenea, sino por el exceso de seguridad que te rodea.

En lo referente a tus reclamaciones, efectivamente te traje una bicicleta fija con un alcoholímetro integrado que automáticamente expulsa a quien se sube en ella con más de 0.5 gr/l = 0.25 BAC (Blood Alcohol Content). Dices que de no ser estático el velocípedo el accidente hubiera dejado a México sin su Presidente; créeme que nadie lo hubiera notado.

Por lo que respecta al reproche de que me confabulé para mandarles la peor crisis económica de la que los mexicanos tengan memoria, permíteme decirte que los mexicanos, según he observado desde hace mucho tiempo, no tienen memoria. Si la tuvieran, todos los días millones de mexicanos que votaron por ti se acordarían de las promesas que hiciste en campaña, de bajar el precio de la gasolina y el gas, y quitar la Tenencia vehicular, entre otras, y te exigirían cumplirlas.

Te aclaro que no tengo influencias como para provocar una crisis en ningún lado, ésta es global y a mí también me afectó, al grado que tuve que extinguir la Fábrica de Juguetes. Ahora tengo un serio problema con el Sindicato de Duendes que trabajaban en ella. Es más, quisiera me mandaras a Javier Lozano Alarcón para que me ayude a controlarlos.

En cuanto a tus 10 peticiones deduzco que padeces el Síndrome de Moisés, con éste ya son tres los decálogos que propones en el año sin que ninguno aterrice. No me hagas mucho caso, pero tengo la impresión que tus capacidades de invención, planeación y oferta son inversamente proporcionales a tus aptitudes de resolución, ejecución y cumplimiento.

Sobre los 10 puntos que aludes en tu carta, te diré que la idea de la reelección de los alcaldes, delegados y legisladores en principio parece una propuesta positiva para crear legisladores profesionales preocupados por los habitantes de sus distritos y darle continuidad al buen trabajo de los munícipes.

Sólo que conociendo a los políticos mexicanos, tranzas y advenedizos, la medida podría servir para darles más tiempo a ineptos y demagogos de seguir chupando del Presupuesto. En todo caso, la sugerencia sería aceptable si a ella fuera aunada la revocación de mandato en caso de incompetencia, desatención a los ciudadanos y conductas ilegales, todas éstas son constantes en los que hoy gobiernan o legislan en México.

Me parece magnífico reducir el número de legisladores, en esto coincides, en parte, con miles de mexicanos que me han pedido en sus cartas acabar con todos ellos. Pero en este punto y en el de elevar a 4% el porcentaje de votos para que un partido no pierda su registro, ¿lo permitirán los legisladores?

Se ve que la protesta ciudadana del voto en blanco caló en tu ánimo cuando sugieres que los ciudadanos tengan la facultad de proponer leyes y permitir las candidaturas independientes. Falta definir mediante qué mecanismos se lograría esto –cosa fácil con la partidocracia que padecen ustedes.

Me parece bien dar a la Corte atribuciones para presentar iniciativas de ley.

Aprovecho para sugerirles a los magistrados de dicha instancia que no sólo sugieran leyes, sino también hagan lo posible para que éstas se cumplan.

Tu idea de que el Ejecutivo tenga preferencia en dos iniciativas y derecho de veto a la Ley de Ingresos y Presupuesto sería innecesaria de aprobarse la mejor de las 10 propuestas, la más necesaria e impostergable: la segunda vuelta en las elecciones de Presidente, mediante la cual el Ejecutivo llegaría con fuerza al poder y tendría una mayoría en el Congreso lo que facilitaría su gobierno.

Créeme que de haber mandado tu carta en tiempo y forma, yo accedería a esta pretensión de inmediato. Pero tu carta llegó el 15 de diciembre justo el día que cierro los pedidos. Te sugiero recurras a los Santos Reyes que están en periodo permanente de peticiones. En lo que sí puedo complacerte es en lo que pides para ti: que tu sexenio termine lo antes posible. La cosa es fácil, sigue así: proponiendo decálogos que jamás se llevan a cabo y tu periodo presidencial acabará antes de lo que te imaginas.

Atentamente: Santa Claus.

P.D. Aguas con los brindis. Recuerda que todo se conserva en alcohol, menos el hígado, los secretos y la chamba.

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