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¿Cambiar la Ley del Banco de México? (I)
“El objetivo prioritario del Banxico de procurar ‘la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional’ obstaculiza el crecimiento económico”
El diputado del Partido del Trabajo Benjamín Robles Montoya presentó una iniciativa para reformar y adicionar el artículo 2º de la Ley del Banco de México. Sus propuestas no son novedosas, ya en el pasado se han planteado y desechado por su inviabilidad e incompatibilidad con una banca central autónoma y moderna. Repasemos sus proposiciones.
El diputado argumenta que el objetivo prioritario del Banco de México de procurar “la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional” (v.g. controlar la inflación) obstaculiza el crecimiento económico y la creación de empleos. Por ello, propone un mandato dual. Pero el diputado no ha leído bien el Artículo 28 constitucional, pues cuando ahí se expresa el anterior objetivo prioritario, dice inmediatamente “fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado” (la rectoría la señala el Artículo 25). Por ello en realidad no hace falta incluir un segundo mandato sobre el crecimiento económico, pues dicho mandato ya está implícito en la Constitución. Precisamente lo anterior no significa que el Banco instrumenta su política monetaria en un vacío, pues sus acciones para la estabilidad de precios toman en cuenta el desarrollo económico. Esto por ejemplo significa que, para cumplir con el abatimiento de la inflación, el Banco no podría instrumentar un incremento draconiano en las tasas de interés. Por ello, los ajustes en la tasa de referencia son relativamente graduales, entre 25 y 50 puntos base. Asimismo, en su balance de riesgos que difunde, el Banco considera la perspectiva del crecimiento económico.
La iniciativa busca que el banco central “utilice la emisión primaria de dinero en forma de crédito para financiar los proyectos estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo y otros que establezca el Poder Ejecutivo”. Éste es un peligroso disparate, pues fue precisamente el abuso del crédito primario como fuente irrestricta del gasto público lo que llevó en el pasado a varias crisis financieras, de balanza de pagos y de inflación con recesión. El sentido de la autonomía es precisamente poder centrarse en controlar la inflación y evitar la tentación anterior al prohibir explícitamente en la Constitución que el Banco de México le otorgue financiamiento directo al gobierno. La experiencia internacional es muy prolífica en respaldar que los desequilibrios fiscales debido al financiamiento por la vía de la emisión primaria ocasionaron hiperinflaciones.
El tercer argumento de utilizar una fracción de las reservas internacionales (RI) para financiar el empleo y el crecimiento o pagar la deuda externa es más complejo. Las RI son un activo del Banco y sus movimientos deben verse en el contexto del proceso de la política monetaria (el manejo de liquidez) y la demanda de dinero del público (la base monetaria). Se dice que hoy el saldo de la RI es “excesivo” y que por ello se podría “regalar” al gobierno una parte de las reservas internacionales. Más allá del desequilibrio contable que en una situación así se tendría que resolver, lo relevante es el objetivo de las RI, es decir, ¿por qué a pesar del régimen de libre flotación el banco central requiere RI? Esto lo abordaremos la próxima semana.