El pasado jueves en Los Almendros de Polanco se reunieron los líderes empresariales Gerardo Gutiérrez Candiani -presidente del Consejo Coordinador Empresarial- y Juan Pablo Castañón -presidente de la Coparmex-, con el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, la subsecretaria de Hidrocarburos, Lourdes Melgar, y el presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Juan Carlos Zepeda.

La reunión, lo sabemos, fue informal y por eso se llevó a cabo en un terreno neutral, en un salón privado con algunos asesores. Las maneras suaves del secretario necesitaban tratar un asunto de extrema prioridad: el apoyo del sector privado a la Ronda 1, a los términos y condiciones en que se está definiendo este primer paquete de licitaciones de contratos de producción compartida.

Esta primera parte de la Ronda 1 obliga a tener a los consorcios interesados un capital contable cercano a los 1,000 millones de dólares y experiencia en el sector petrolero, algo imposible de cumplir por parte de las empresas mexicanas si se parte del hecho de que, hasta ahora, todas son contratistas de Pemex, quien además, en los últimos años, ha preferido trabajar con extranjeros sus nuevos proyectos.

El reclamo de los empresarios fue inmediato, no hubo duda alguna de que esa restricción no les beneficia a las empresas mexicanas y sí a las extranjeras que se mueven en un marco diferente, con marcos legales abiertos desde siempre en Estados Unidos, África, Asia y Medio Oriente.

Los empresarios no están contentos con los términos de la Ronda 1. La reunión, nos cuentan, fue para pedir ese apoyo, un poco para ganar tiempo mientras se preparan los siguientes contratos y pues ya van atrasados, por lo que se necesita apurar el paso tomando en cuenta que la primera publicación de las bases de licitación se hizo el 11 de diciembre, un mes más tarde de lo programado. ¿Qué va a pasar entre diciembre del 2014 y el 13 de marzo del 2015 cuando publique la CNH las bases de licitación actualizadas? En ese periodo los consorcios interesados deberán presentar sus documentos para poder obtener su precalificación, llenar los requisitos y cumplir con los parámetros. Por eso es tan importante tener el apoyo de los empresarios y por eso la urgencia de tenerlos cerca y haciendo el menor ruido posible.

El asunto es que tanto la Coparmex como el CCE no son suficientes para poder lograr el consenso de los empresarios, si bien es un hecho que la reforma energética contó son su gracia, es también un hecho que ambos organismos cúpula no representan al sector especializado en materia energética porque la mayoría de estas empresas no los necesitaban: tenían un solo cliente, grande y fuerte, y no había necesidad de mucho más.

Las negociaciones que puedan conseguir las dos cúpulas empresariales no van en beneficio directo de los empresarios petroleros nacionales. Tal vez sirvan como apoyo político del gobierno o incluso como mensajeros del sector privado pero, curiosamente, servirán como puerta de entrada de las grandes compañías extranjeras que son quienes la conocen. Es decir, su reclamo de mayor participación nacional, de mayor contenido nacional, se traduciría en servir como enlace de empresas extranjeras.

El asunto fino es que los empresarios petroleros mexicanos, que son los que conocen a la industria, están lejos del CCE y de la Coparmex.

La única promesa que lograron, tal vez a cambio del silencio, es que revisarán las condiciones de las siguientes licitaciones, lo que no implica que vaya, en efecto, a ocurrir.

Buzos

El que anda muy sueltecito en la CFE es Eugenio Herrera Terrazas, el ex abogado del Reforma, y ahora quiere hacer chamba de vocero especial del director, sobre todo haciendo reclamos y así, en fin, todo un show. Oiga abogado: acuérdese de que lo llevaron para emprender proyectos de modernización y cambio cultural y que hacer la maestría con el director Enrique Ochoa no es patente de corso. Póngase las pilas.