Desde abril del 2010 comenzó a registrarse una fuerte escalada en el precio del café en el mercado internacional. Así, en abril del 2011 alcanzó su nivel más alto en 34 años, con un promedio de 5,098 dólares por tonelada. Lo anterior, de acuerdo con el precio indicativo compuesto de la Organización Internacional del Café (ICO por su sigla en inglés).

Los incrementos en la cotización del aromático se acentuaron durante el ciclo cafetalero 2009-2010, cuando la producción mundial se redujo y los inventarios en los países exportadores y consumidores alcanzaron niveles mínimos. Para el ciclo 2010-2011, que está en curso y concluye en septiembre próximo, la ICO estima una producción global de 7.98 millones de toneladas de café verde.

Es decir, se prevé un incremento de 8.1% con respecto al ciclo previo, lo cual obedece principalmente a la recuperación de las cosechas de café arábiga en Brasil y Colombia. Sin embargo, a pesar de la expectativa de mayor producción, el precio del café mantiene la tendencia alcista.

Esto se explica por el reducido nivel de los inventarios cafetaleros registrado en los ciclos recientes, así como por el dinamismo en la demanda mundial.

En particular sobresale que el consumo mundial reporta un crecimiento a una tasa media anual de 2.4% en la última década; éste es más acelerado en países exportadores como Brasil, Etiopía y Vietnam en comparación con los mercados importadores tradicionales.

Se estima que el consumo global en el 2010 fue de 8 millones de toneladas, 2.4% mayor que en el año previo cuando se redujo 1% como resultado de la crisis económica.

Asimismo, ante una recuperación en la demanda el comercio internacional de café también se ha incrementado.

Durante la primera mitad del actual ciclo cafetalero, las exportaciones mundiales aumentaron a una tasa anual de 15.4 por ciento.

Así, los altos precios y la mayor demanda de café son un fuerte incentivo para que los productores incrementen su producción y calidad, y por lo tanto obtengan mejores remuneraciones.

En este sentido, la ICO estima que en el corto plazo los productores podrían incrementar su oferta a través de la aplicación de mejores prácticas agrícolas y mayor uso de fertilizantes, en tanto que en el mediano y largo plazos, a través de la renovación de las plantaciones existentes y, en menor grado, con la apertura de nuevos cafetales.

*Salvador D. Gaucín es especialista en la Dirección de Análisis Económico y Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]