Gabriel Boric le debe parte de su victoria a la viuda de Pinochet. Su muerte el viernes previo a la elección, logró remover las entrañas de la memoria histórica de Chile y darle un motivo para salir a votar al millón de votantes extra que decidió presentarse en la segunda vuelta.

Lo anterior no es poca cosa. Boric se convirtió en el candidato más votado desde que el voto dejó de ser obligatorio en el 2012, con una participación del 56% del padrón electoral, justo cuando la abstención había sido de un 53% en la primera vuelta y había sido rebasado por el candidato de la extrema derecha José Antonio Kast.

El mensaje quedó claro. Había algo mucho mayor en juego que logró ilustrarse de manera puntual, con las líneas que el entonces candidato de Apruebo Dignidad escribió en su cuenta de twitter con respecto al deceso de la viuda:

“Lucía Hiriart muere en impunidad pese al profundo dolor y división que causó a nuestro país. Mis respetos a las víctimas de la dictadura de la que fue parte.

No celebro la impunidad ni la muerte, trabajamos por la justicia y la vida digna, sin caer en provocaciones ni violencia.”

Así fue como los chilenos salieron a enterrar lo que quedaba de Pinochet, le dieron la espalda a Kast y al pasado, y decidieron tomar de la mano al izquierdista Boric, apoyado por el Partido Comunista, para saltar al vacío ante un futuro lleno de incógnitas, con deudas por saldar y muchas promesas por cumplir.

No obstante, parece que el futuro se tambalea por la incertidumbre económica que rodea al mundo por la alargada pandemia, la llegada de Ómicron, y el susto que su llegada le dio a los mercados financieros.

La Bolsa de Valores de Santiago abrió la semana con una fuerte caída de 6,83%, mientras que el peso chileno bajó 3,02% frente al dólar estadounidense. El mayor salto diario desde noviembre de 2008, en plena crisis financiera.

El IPSA, el principal indicador del mercado chileno que reúne a las acciones de las sociedades con mayor presencia bursátil, abrió con una caída de 6,83%, luego del contundente triunfo electoral de Boric para gobernar entre 2022 y 2026.

Todo parece apuntar a que los mercados están más preocupados por el chileno que cuando llegó AMLO a México en 2018. Porque sólo para comparar, aquel 2 de julio, un día después de las elecciones, la BMV terminó con una caída de 2.12%. Mientras que el el billete verde se vendió en 20.05 pesos por dólar, lo que significó una pérdida de 0.91%, o 18.20 centavos para la moneda mexicana, frente a los 19.87 con los que cerró la jornada del viernes previo a la elección.

Demostrando de esta manera que aveces lo que desata euforia en la calle, no se traduce de la misma manera en el mundo del dinero.

La victoria de la izquierda en Chile, a pesar de que se suma a una tendencia a nivel continental que podría repetirse en Brasil y en Colombia, sigue siendo limitada por el empate que se mantendrá en el Senado con la derecha a partir de marzo y en una Cámara de Diputados donde será difícil construir mayorías.

Por lo que se puede decir que cumplir con su promesa de acabar con el neoliberalismo no será tan fácil. Al menos en primera instancia.

Así la historia de la última hazaña de Lucía Hiriart que logró influir en la vida de los chilenos, aunque sea un poco, de la mima manera en que lo hacía cuando Pinochet estaba vivo.

Veremos qué pasa con Boric y si su izquierda se mimetiza con la nórdica o la latinoamericana.

El último en salir apague la luz

@HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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