Un suministro de alimentos seguros y suficientes, que se cultiva de una manera ambientalmente responsable, es esencial para la humanidad, y es el suelo el verdadero transformador de químicos en nutrientes, mientras que las plantas en realidad cumplen la función de acumular esos nutrientes en formas digeribles para animales y humanos

Este proceso se realiza de manera eficiente en suelos con condiciones de PH reducido, porcentajes de materia orgánica cercanos a 4% y con grupos de hongos, bacterias y mesofauna que son benéficos para la asimilación de nutrientes.

Se trata de un delicado balance que crea un círculo virtuoso de fertilidad, el cual es muy fácil de romper. La quema de rastrojos y malezas se encuentra entre las prácticas tradicionales en México que más dañan al ecosistema del suelo y desafortunadamente son muy frecuentes en esta época del año.

A nivel mundial, la importancia de la biodiversidad en el suelo es reconocida desde 1996, cuando la FAO consideró a la gestión de los ecosistemas del suelo cómo un factor de gran importancia para el logro del desarrollo sostenible, y el manejo eficiente y productivo de la agricultura. La biodiversidad del suelo ha mostrado ser un área que requiere especial atención en el marco del programa de trabajo sobre diversidad biológica agrícola de la Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

El programa de trabajo de la biodiversidad agrícola de la COP-3 (Buenos Aires, 1996) promueve efectos positivos y la mitigación de los impactos negativos de las actividades agrícolas en la diversidad biológica del suelo. Si bien el programa ha tenido una importante penetración en Europa, en México, donde 15.8% de la superficie continental se destina a la agricultura, predominan prácticas de agricultura convencional que contribuyen a la degradación del suelo y a la pérdida de la biodiversidad, por lo que más de 90% de la superficie agrícola presenta algún tipo de desgaste del suelo.

Desde hace más de 26 años, el Centro de Desarrollo Tecnológico Villadiego de FIRA ha demostrado las bondades del modelo agricultura sostenible mediante la cobertura vegetal, la reincorporación de rastrojos, revitalización de la actividad biológica y el fortalecimiento de la biodiversidad de microfauna y mesofauna en el suelo eleva la fertilidad del suelo y reduce el uso de fertilizantes y agroquímicos.

Entre las acciones recomendables para fomentar la biodiversidad y revitalización del suelo se sugiere evaluar el nivel de compactación de suelo; monitorear el porcentaje de materia orgánica; reducir la densidad aparente (mayor porosidad); inducir la presencia de ácidos húmicos, fúlvicos y carboxílicos; y contabilizar el número de individuos vivos de mesofauna (lombriz de tierra, larvas y pupas de insectos) y microfauna (Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae, Trichoderma, Bacillus subtilis, entre otros).

*Marco Antonio Cabello Villarreal es especialista en la Subdirección de Programas para el Desarrollo de Productores y Prestadores de Servicios de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]