Fue balsámica para el mundo la toma de posesión de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos. La demagogia, el populismo, las mentiras, el racismo y la polarización (allá) quedan atrás. Biden tiende un nuevo manto de responsabilidad, seriedad y unidad sobre la nueva administración. Estados Unidos se prepara nuevamente para desplegar el poder de su ejemplo. Biden restablece la decencia en el Poder Ejecutivo norteamericano (¿quién lo hará en México?).

Biden, en sus primeras horas como Jefe de Estado, ha revertido ya políticas y decisiones arbitrarias, divisivas y destructivas de Trump, y lo seguirá haciendo en los próximos días, preparando el camino hacia un nuevo liderazgo. Mucho tiene que reparar y reconstruir, y asumir nuevos desafíos en la vasta y compleja agenda que ha impuesto este intenso siglo XXI. Un sitio preponderante en ella lo ocupan el cambio climático y la transición energética, así como otros grandes retos ambientales de alcance planetario. La agenda de Biden anticipa una relación conflictiva con el gobierno mexicano, dado el contraste de miras y de intereses, así como de competencias y objetivos. De hecho, se vislumbra un curso de colisión, inédito en la historia moderna compartida entre los dos países.

Biden, este mismo miércoles, ya ha reintegrado a los Estados Unidos al Acuerdo de París en materia de Cambio Climático, y prepara la convocatoria a una cumbre global este mismo año para empujar el objetivo de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en el 2050, esencial para evitar consecuencias catastróficas del calentamiento global. Estados Unidos promoverá que los gobiernos asuman compromisos crecientemente ambiciosos de reducción de emisiones en línea con el propio Acuerdo de París. En México, el gobierno va exactamente en el sentido contrario; infringe en los hechos del Acuerdo de París y elude sus compromisos; viola la Ley de Transición Energética y la Ley de Cambio Climático. Recientemente presentó a la ONU una ridícula Contribución Determinada Nacionalmente (NDC, por sus siglas en inglés) que se ha ganado el escarnio internacional. 

Apenas el día de su toma de posesión, Biden ha cancelado el enorme oleoducto Keystone, que llevaría a refinerías del Golfo de México el petróleo canadiense de arenas bituminosas, altamente contaminante. Biden lanzará una iniciativa de gran alcance, como parte de su Plan Verde de Recuperación Económica, con inversión pública y privada, para acelerar la electrificación del parque vehicular. López construye una absurda refinería con dinero público, y trata, obsesiva e inútilmente, de explotar yacimientos petroleros inexistentes en una delirante fantasía retardataria de autosuficiencia. Biden convoca al sector privado en su gesta climática en un marco de competencia y alianzas público-privadas para el desarrollo y difusión de nuevas tecnologías. López intenta reconstituir monopolios en energía; pasa por encima de las leyes mexicanas y pisotea los derechos de empresas nacionales e internacionales. Biden encauzará a Estados Unidos hacia una economía basada 100% en energía limpia; prevé canalizar 500,000 millones de dólares en energías solar, eólica y nuclear, así como desarrollar redes eléctricas inteligentes y sistemas de almacenamiento de energía. López revienta la transición energética, y cancela líneas de transmisión y subastas de energía limpia.

Aparte de los amparos que van prosperando en el Poder Judicial, todo esto abre la puerta a paneles de controversias en el contexto del T-MEC, demandas, represalias y aranceles por parte del gobierno norteamericano. Recordemos que Biden busca aplicar aranceles compensatorios de carbono a los países que no se alineen con el Acuerdo de París.

En otros temas, debe agregarse que Biden ya ha cancelado el oprobioso muro de Trump construido violentando la legislación ambiental norteamericana y mexicana, y con profundos impactos ecológicos a ambos lados de la frontera (en lo cual, vergonzosamente, el gobierno mexicano guardó silencio aquiescente y abyecto). Biden echa abajo las autorizaciones de Trump para la explotación minera, petrolera y forestal de bosques nacionales y tierras federales. López destruye deliberadamente manglares y bosques tropicales con proyectos megalómanos y demenciales.

El choque con Biden es inevitable. López lo denunciará como “injerencia imperialista” (al igual que Cuba, Venezuela y Nicaragua) para justificar y encubrir su estrepitoso fracaso.

@g_quadri

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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