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Opinión

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Beto y Enrique: muppets políticos

Hola amiguitos, sintonizan ustedes Ábrete Sésamo -título que recuerda el cuento El IVA va y los 40 ladrones -. Esta emisión está patrocinada por el verbo provocar y sus derivados: pleito e insulto. El color gris y los apodos Madaleno y Greñas.

El programa de hoy está protagonizado por la sensacional dupla de Beto -Moreira- y Enrique -Peña Nieto-, la pareja política del momento que han logrado poner de cabeza a los muppets blanquiazules encabezadas por Lucas del Sagrado Corazón de Jesús, el monstruo que a falta de galletas se come los sapos de la frustración al decir de Big Bird Obama.

Enrique -que cambió el patito de la bañera por la gaviota de la alberca- demostró durante la operación para elegir a su posible sucesor al interior del PRI ser un dinosaurio con copete, graduado con todos los honores en el Instituto Ruiz Cortines de Alta Simulación.

Beto, el bronco del norte, al que Enrique apoyó para que llegara al liderazgo nacional del partido tricolor, ha dado muestras de ser un púgil de la política. Ambos, se necesitan, se complementan. Beto y Enrique, nacidos en el mismo año, pertenecen a la generación Timbiriche y, aunque Beto es más entonado, pueden cantarse el uno al otro: Tú y yo somos uno mismo.

Beto vino desde Saltillo, lugar donde -entre baile y baile- gobernaba su natal estado, para apoyar a Enrique en sus altísimos afanes políticos y no lo ha hecho mal. Desde que fue electo Presidente Nacional del Revolucionario Institucional comprendió que su papel, a partir de ese momento y, cuando menos, hasta el destape del candidato presidencial del partido que comanda, es el de provocar para desgastar a sus adversarios panistas, sabedor de que éstos son de piel sensible.

A tal estrategia obedecen las constantes provocaciones que lanza a los muppets azules que caen redondos en su esgrima verbal. En enero pasado, ya con carácter de Presidente electo del PRI, pronosticó: Por la falta de voluntad para construir acuerdos, por la ausencia de un auténtico compromiso con la mayor responsabilidad, el ciclo político de nuestros adversarios está llegando a su fin .

Las declaraciones de Beto las compró en calidad de pleito Archibaldo, el monstruo azul que no es otro que Francisco Bla-bla-blake Mora, en aquel tiempo Secretario de Gobernación -puesto que en la actualidad sigue ocupando, aunque sus labores las ejerce Roberto Gil-. Archibaldo contestó las provocaciones de Beto, replicando que hoy existen democracia y libertad, después de la luchas históricas contra el viejo régimen .

Como la provocación generada por Beto dio resultados, éste le hizo ver al titular de Gobernación que en lugar de criticar al viejo régimen el gobierno panista diera una respuesta a los millones de pobres sin oportunidades y los jóvenes que no van a la escuela. Y de pasada, nada más para darles una tanteadita, dijo que muchos de los servidores públicos del gobierno federal deberían de integrar el gabinete nini, porque ni saben ni pueden .

Como ninguno de los del gabinete, aparentemente y a las primeras de cambio, se puso el saco de nini, Beto -maestro normalista de profesión, camorrista por afición y obligación para quitarle broncas a Enrique- se le fue a la yugular al aspirante presidencial, uno de los 10 ponis grises de la cuadra panista, Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, al que acuso de incapacidad y falta de voluntad para resolver los problemas de cobertura de la educación media y superior.

Lujambio, le entró al juego que quería Moreira y consideró como un montaje teatral -¡bingo!- del PRI estas acusaciones contra el gobierno del PAN. Calificó a Beto como protagonista cavernario que pretende engañar a la sociedad con guiones falsos . Agregó: Creo que sería mejor que se pusiera a trabajar con sus bancadas para dictaminar la reforma política, la reforma laboral y dictaminar (la repetición del verbo dictamina -informa- la pobreza idiomática del señor Secretario, pudo usar los sinónimos: opinar, enjuiciar o decidir) los grandes pendientes, los grandes temas de fondo que el presidente Calderón ha propuesto al Congreso . A continuación don Alonso afirmó: Eso sería pensar en México y no ponerse de escudo para atraer la marcación y evitar que los focos de la crítica se vayan hacia otros personajes -tarde y adentro de ésta se dio cuenta de la engañifa-.

Una breve lección

Ahora Beto y Enrique en compañía de Elmo Fabio y Lucas del Sagrado Corazón de Jesús enseñaran a los amiguitos que siguen esta columna el significado gráfico de cuatro adverbios de lugar.

1. Vemos un asiento con respaldo donde arriba de éste hay un águila devorando una serpiente, entra Beto con Enrique de la mano hasta aproximarlo al mueble, lo pone junto a éste y dice a la cámara: Cerca.

2. Vemos el mismo asiento con el mismo respaldo y las mismas figuras: el ave rapaz que engulle al ofidio. Entra Beto con Elmo Fabio de la mano, se pasan de largo por donde está el mueble que sirve para sentarse; lo lleva hasta un lugar remoto en el que están los resultados de las encuestas. Beto deja ahí a Elmo Fabio y dice a la cámara:

Lejos.

3. Está Lucas del Sagrado Corazón de Jesús sentado en la ya conocida silla con el Escudo Nacional, entra Beto con un calendario que trae marcada la fecha: 1 de diciembre del 2012, se lo enseña a Lucas. Éste, con gran dolor y algo de alivio, abandona el asiento y sale de escena. Beto dice a cámara: Abajo.

4. Enseguida entra Enrique con cara de felicidad, Beto, solícito, ayuda a Enrique a tomar asiento en el predescrito mueble, luego exultante dice a la cámara: Arriba.

Para todos tengo

Una vez que Enrique se salió con la suya -que fue no poner al suyo- en la sucesión a la gubernatura del Estado de México, Beto continúa echándole bronca a los aspirantes panistas, a los que en ocasión anterior, cuando los calificó de ninis, llamó montoneros y retadoramente les manifestó que para todos tiene.

En conferencia de prensa, Beto denunció que en lo que va de la administración calderonista los precios de los productos de la canasta básica se han incrementado en 45%, mientras que el salario mínimo sólo ha crecido 2.6 por ciento. Para ejemplificar sus dichos, el priísta mostró porciones de tortillas, arroz, frijoles y azúcar, litros de leche y aceite, cajas de cereal, pan y huevos. Cuando mostró éstos dijo: Es lo que se necesita para levantar al país.

Por supuesto que la provocación de Beto iba dirigida a Heriberto Félix, secretario de Desarrollo Social, al que retó a debatir. Encuentro que hasta ahora no se ha concretado. Uno dice que el otro no llegó. ¿Usted a quién le cree?

A Javier Lozano, Beto lo llamó porro del Presidente . Su barriguita se llenó con el salario de ese pasado del que habla - así se había expresado del Secretario de Trabajo. Éste, al abrir su intervención en la Asamblea de la Concanaco, ironizó con una pregunta: ¿Qué Sergio el bailador vino a descalificar al Presidente? Como ve el lector el debate es de altura.

Juan Molinar Horcasitas, secretario de Acción de Gobierno del PAN, comparó a Beto con Madaleno, el popular comediante de la tele en los 60 y 70. Si con la comparación don Juan quiso descalificar a Beto, no lo logró, porque el indio tepuja del Club del Hogar además de popular era muy simpático. En respuesta a Molinar Horcasitas el priísta se refirió a él como el Greñas y dijo: Él no va a debatir con un asesino , en referencia a la implicación del panista con el incendio de la guardería ABC -¡eso sí calienta!-

Mientras Beto se pelea con los panistas, Enrique, en la inauguración de las obras de modernización de la carretera Chalco-Tlalmanaco, ante el presidente Calderón, ofreció colaborar permanente con el gobierno federal, más allá de coyunturas, de partidos, de momentos electorales .

Beto y Enrique hacen su juego. Beto es el policía malo; Enrique es el bueno -además de guapo-.

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