¡Es oficial! El Gobierno Federal ha dado el banderazo de salida a la “nueva normalidad” que empieza justamente hoy 1 de junio del 2020. El viernes pasado, el presidente López Obrador emitió los lineamientos para la reapertura de las actividades económicas a nivel nacional; sin embargo, lo hizo sin que existiera un paquete integral que proteja y ayude a las empresas y familias mexicanas durante esta pandemia. Estoy convencida que en esta “nueva normalidad” poco hará la actual Administración, más bien todo dependerá del enorme esfuerzo de solidaridad que sigamos haciendo las familias mexicanas y los empleadores de este país; debo seguir insistiendo en que la 4T cumpla urgentemente con su responsabilidad de velar por la estabilidad de México.

Como sabrán, las expectativas son bastante pobres. Expertos aseguran que nuestra economía podría caer hasta 10 puntos porcentuales del PIB para finales de año. Incluso el propio Banco de México señaló que esto podría resultar en una recuperación mucho más tardía de la que se esperaba, apuntando que la curva de recuperación podría ser en forma de “U” en lugar de “V”. ¿Que significa esto? Que en lugar de repuntar a un decrecimiento del 2% el próximo año, podríamos cerrar el 2021 con un decrecimiento de hasta 6 por ciento. ¡Ojo! Esto implicaría que por primera vez en su historia moderna, México cumpliría tres años consecutivos con decrecimiento económico.

Ahora, ¿que debería hacer urgentemente el Gobierno para mitigar estos efectos?

En primer lugar, debe ser solidario, especialmente con las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que son las que generan empleos y, por ende, sostienen la economía familiar. Para la reactivación debería al menos: 1) permitir que difieran el pago de impuestos, 2) ofrecer financiamiento oportuno y asequible de acuerdo a sus características, e 3) impulsar un programa especial de simplificación fiscal con incentivos que lleve a todos los informales a la formalidad.

Y si queremos que las familias permanezcan en casa durante la contingencia, se requiere: 1) garantizar un Ingreso Único Vital de al menos 3,700 pesos mensuales para todo mexicano durante los próximos tres meses, 2) un seguro de desempleo temporal para quienes han perdido su trabajo y 3) cancelar los locos recibos de luz durante la pandemia.

Además, para evitar futuros desequilibrios en las finanzas públicas nacionales y más ocurrencias legislativas de los diputados de la mayoría, se debe impulsar la creación de un Consejo Fiscal que dependa del Congreso de la Unión, que sea voz autorizada en la materia y que pueda monitorear constantemente la situación económica y realizar recomendaciones fiscales.

He señalado estas propuestas una y otra vez desde la máxima tribuna del país, con poco eco para Morena y sus aliados. Desafortunadamente, los efectos negativos del coronavirus ya son inevitables, cientos de miles de familias han perdido sus fuentes de ingresos, ya son más de 9,000 sonrisas que hemos dejado de ver y miles de voces que hemos dejado de escuchar.

Por eso, no puedo finalizar sin externarles mi enorme preocupación por la gira que inicia hoy el paisano Presidente para supervisar sus obras faraónicas; parece que acelerar esta “nueva normalidad” cuando todo el país se encuentra en semáforo rojo sólo es para justificar un deseo personalísimo. En mi opinión, es un riesgo innecesario y un mal ejemplo, ya que en este momento toda acción gubernamental debería ser para atender la pandemia, no hay otra prioridad.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.