Jaltepec, Oaxaca. En 1976 después de visitar el Proyecto Ajusco, al sur de la ciudad de México, que se había iniciado al cierre al Instituto Patria, Pablo Latapí escribió uno de sus artículos favoritos: La educación que sí tiene futuro , donde daba cuenta de la experiencia alternativa de educación popular que entonces iniciaban los jesuitas.

A él le hubiera gustado conocer el Instituto Superior Intercultural Ayuuk (ISIA), un proyecto con enorme futuro que impulsan los jesuitas mexicanos en el corazón de la zona mixe. Se trata de un centro de estudios profesionales a la que asisten indígenas mixtecos, zapotecos, huaves, chinantecos, tzeltales, pero sobre todo mixes de diversas comunidades.

Se fundó en el 2006 y en este diciembre se reciben los primeros egresados de las dos carreras con las que ha iniciado el instituto: Comunicación para el Desarrollo Social y Administración y Desarrollo Sustentable. Las mujeres son 60% de los 80 universitarios que ahora tiene el centro.

Las y los estudiantes que asisten al instituto, ubicado en la pequeña comunidad de Jaltepec, Oaxaca, tienen en común el habla y la cultura de origen; el enorme y potente deseo de superación, pero sobre todo, es algo nuevo, quieren permanecer en su región y trabajar en ella.

La posición de este grupo, parte de una nueva generación de indígenas, resulta esperanzadora y reta a las estructuras locales, estatales y federales.

Reta también a los cacicazgos de las comunidades que las más de las veces intentan bloquear el desarrollo de los jóvenes con nuevas ideas.

El subdesarrollo se explica en buena medida por la falta de educación y la carencia de cuadros profesionales. La experiencia del ISIA plantea muchas preguntas: ¿Qué pasará cuando los graduados se incorporen al mundo del trabajo? ¿Qué cuando éstos reclamen un lugar en la toma de decisiones en las estructuras tradicionales?

En el centro se enseña mixe, para reforzar la lengua y también inglés. Buena parte de los estudiantes tienen computadoras personales, producto del esfuerzo familiar, y están conectados a Internet, aunque el servicio aquí es muy deficiente. En Jaltepec no hay líneas telefónicas en las casas y tampoco señal para los celulares.

Las jóvenes universitarias indígenas visten jeans y camisetas de tirantes, estamos en la época de mayor calor, y más de uno de los jóvenes usa shorts.

Las y los estudiantes que viven en pueblos lejanos rentan aquí cuartos o viven con familias y los fines de semana regresan a sus comunidades. Nunca, pues, pierden contacto con ellas.

La experiencia del ISIA está destinada a influir en la transformación de la región y la cultura indígena. ¿Qué pasaría si en todas las zonas indígenas del país se establecieran centros de estudios superiores en diálogo con su cultura? ¿Quién está dispuesto a hacerlo? Yo, han dicho ya los jesuitas.