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Auxiliares auditivos, un mercado pujante
La pérdida auditiva crece a ritmo acelerado y con ello la industria productora de auxiliares auditivos. Dado el envejecimiento poblacional, las ventas de dispositivos que ayudan a escuchar mejor vienen creciendo con fuerza desde hace décadas, sobre todo en el viejo continente, pero en los últimos años el mayor crecimiento está en el mundo en desarrollo.
Ese estigma de que traer auxiliares auditivos es cosa de ancianos puede desaparecer en un futuro cercano, porque si bien el impulso del segmento aún obedece a la creciente población de más de 65 años, pronto podremos ver uso de auxiliares a todas las edades, pues la incapacidad de oír bien está creciendo entre segmentos jóvenes.
El mercado de auxiliares auditivos en México se estima en unos 600 millones de pesos; se venden alrededor de 100,000 al año con un costo promedio de 6,000 pesos. El crecimiento de este nicho de dispositivos médicos es de entre 12 y 15% -muy por arriba de la población-, pero los directivos del sector calculan que el potencial es superior a 20% si verdaderamente los adquirieran todos los que los necesitan.
La falta absoluta de cultura y conciencia sobre el daño que ocasiona a nuestros oídos escuchar a altos volúmenes la música y todo tipo de ruidos está derivando en que se reduzca la edad para requerir auxiliares auditivos. No hay boda, bautizo o fiesta de XV años en México y en toda América Latina donde no se coloquen enormes bocinas para escuchar música a muy elevados volúmenes durante horas y horas.
El daño auditivo que está generando esa falta de conciencia seguramente lo lamentaremos en el futuro, porque nos restará capacidad de escuchar bien y de ser 100% productivos desde antes de la llamada tercera edad.
Es algo donde las autoridades ya tendrían que estar tomando cartas. La ley en México sí impone límites para poner música a todo volumen, pero nadie les da importancia ni los conocer ni los respeta.
Investigadores de la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins University concluyeron en el 2011 que 1 de cada 5 estadounidenses de 12 años para arriba (unos 48 millones de personas) sufren de daño auditivo suficientemente severo como para tener dificultad para escuchar adecuadamente. Lo grave es que el problema crece inclusive entre niños y jóvenes. Otras razones que provocan sordera van desde medicamentos en altas o prolongadas dosis (como la gentamicina), otitis (infección del oído) frecuentes mal tratadas que dejan agua en el oído medio, golpes y accidentes.
De acuerdo con un estudio de EPIC Hearing Healthcare, un centro de estudios de la empresa suiza Sonova, líder mundial en auxiliares auditivos que dirige en México Sandrine Dupriez, 65%, es decir, la gran mayoría, de personas con pérdida auditiva hoy ya son menores de 65 años.
Es posible generar todo un movimiento para que haya cultura de detección oportuna de pérdida auditiva. Así como se generalizó la conciencia para detectar la necesidad de uso de lentes entre niños y adultos que no ven bien, así también puede replicarse la experiencia en lo relativo a pérdida auditiva. Lo más importante es detectarla entre niños desde recién nacidos e impulsar desincentivos al ruido en zonas públicas; que no haya, por ejemplo, comercios con música a todo volumen.
Hace unos días hubo una reunión en la Fundación Mexicana de la Salud (Funsalud) que preside Pablo Escandón y dirige José Campillo, con expertos audiólogos, empresarios y líderes del sector, a fin de aterrizar el problema y bosquejar una propuesta para el cuidado de la salud auditiva.
En el sector público, justo este renglón ha sido de los afectados por los recortes presupuestales, pues el tamiz auditivo entre recién nacidos dejó de ser obligatorio y, por tanto, se redujo el número de implantes cocleares para niños con sordera.