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Opinión

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Artículo personal

En la columna de hoy escribiré de una sospecha y haré unas quejas.

-¿Recuerdas aquel patrón nuestro que acostumbraba decir que sólo los pendejos se quejan ?

-Claro que lo recuerdo. En una ocasión, luego de pensarlo, me atreví a decirle: Señor, no sé qué vaya usted a pensar de mí pero vengo a quejarme de unos pendejos .

-Ha de haber pensado: Este pendejo cree que soy tan pendejo que no sé que estoy rodeado de pendejos como él lo acaba de demostrar. Pero cuenta tu historia .

Cuatro horas de sol

-El viernes pasado, víspera del cumpleaños de mi mujer, decidimos celebrar éste en Acapulco. Salimos por carretera muy temprano con la ilusión de repetir momentos épicos eróticos que tuvieron por escenario ese puerto; limar asperezas, vivir una segunda Luna de Miel. Todo iba a la perfección, en el trayecto nos habíamos reído mucho –Alicia es, además de guapa, la mujer más ingeniosa que conozco-. También habíamos hablado de nosotros como pareja y de nuestro hijo –Emilio-; aproveché para pedirle, una vez más, perdón –que aquí hago público- por lo injusto que he sido en ocasiones con ella. En carretera siempre me dice: Platica pero no me veas . Y así lo hago.

Manejaba, pues, siguiendo al pie de la letra –iba a escribir de la cuesta- sus instrucciones. Faltando 50 kilómetros para llegar a nuestro destino­, saliendo de una curva, en un tramo en reparación de la Autopista del Sol, de los cuatro carriles sólo funcionaban dos, uno para cada sentido, una ambulancia –luego les diré su procedencia- que iba dos vehículos adelante del mío, frena de improviso. De inmediato los otros tres autos que venimos atrás nos damos el amarrón. Pocos centímetros nos separan a uno de otro. Poco nos dura el alivio de haber frenado a tiempo. Un cuarto vehículo, sospecho que el conductor es de la índole de los que me quejé con mi patrón, impacta mi auto y éste al otro y el otro al de adelante y éste, levemente, a la ambulancia. Del auto que impactó al mío baja el conductor con un cigarrillo recién encendido. Este detalle aparentemente nimio lo menciono porque es la prueba de que el fumador, por encender el objeto de su adicción, se apendejó y no frenó.

La ambulancia, la 04 de la empresa Surgemend, que no trae ni enfermo ni paramédicos ni placas; su conductor, uniformado, al preguntarle -los perjudicados- el motivo de su brusca frenada, nos señala una camioneta negra estacionada en un pequeño acotamiento, el único que hay en ese trecho, y nos dice que de ella le pidieron auxilio. Hablo a mi compañía aseguradora –GNP- , Wendy Olvera toma el reporte -18538348- y me indica que está saliendo rumbo al lugar del siniestro el ajustador Alejandro Carranza, en 20 minutos o media hora llegará, me indica. Los que sí llegan en ese lapso son los ajustadores de las aseguradoras de los otros infortunados, el de la mía -finalmente no fue el señor Carranza sino el señor Santiago Gómez- llegó una hora con 49 minutos después, cuando ya mi vehículo estaba en la grúa. Lo llevaron a Tierra Colorada –hoy miércoles ahí sigue-. El ajustador de GNP fue para allá a terminar su reporte. Muertos de sed, al rayo del Sol, Alicia y yo sentimos que se frustraba nuestra Luna de Miel.

-Deberían haber ido a Tierra Colorada.

-Estás loco, ¿Luna de Miel en ese sitio? Imposible, en Tierra Colorada ni los autobuses hacen parada.

El privilegio de servir

-Minutos después de la colisión llegó una patrulla de la Policía Federal, se va la ambulancia de Surgemend –Servicios de Ambulancias de Morelos, leo en Internet-, amables el inspector G. Gómez G y su acompañante G. A. Flores G., nos piden documentos que todos traemos y proceden a indicarnos que si no hay problema con los ajustadores, cada quien se va en paz, hagan de cuenta que no nos hemos visto , dice el inspector Gómez. Los ajustadores –con excepción del ausente de GNP- dictaminan lo obvio: el que pegó es el responsable. Mientras, hablo a mi aseguradora cada vez más encabronado: No tarda . Va para allá . Está por llegar –me dicen a cada llamada- no sin antes recetarme los anuncios que uno escucha mientras espera: GNP es calidad y excelencia en el servicio , parece burla. No se enoje –me dice el inspector- yo soy el bueno, me explica que mi coche y el que pegó, los únicos que no pueden rodar, se van a ir a Tierra Colorada porque ahí está la base de Grúas Rally-Avilés, la concesionaria de la Autopista del Sol, zona federal, ningún otro servicio puede entrar. Cuando todo parece arreglado ya con mi ajustador presente, el amable inspector me hace ver que me ayudó y discretamente me indica me ponga la del Puebla . ¿Yo, por qué, si no tuve la culpa? Pero lo ayudamos . ¿Qué no es su obligación? –pienso-. Saco 200 pesos, se los muestro. El inspector pregunta a su compañero: ¿Le damos forifay ? No, que sea un quinto. Y desdeñan mi billete –han de ser machistas y discriminan a Sor Juana, díjeme-. Reparo que sigue ahí la camioneta negra en la cual nunca vimos a nadie. El señor Molina, dueño del auto al que le pegué, amablemente nos dio un aventón y nos platicó que a él le pidieron 1,000 pesos. Sólo les ofreció 200 y, también, lo desairaron. El que si debe haberle entrado con su cuerno a satisfacción de los cumplidos policías fue el fumador responsable, porque un kilómetro después su auto lo bajaron de la grúa Rally-Avilés para subirlo a otra rumbo a Acapulco.

Paranoia

-Esa noche durante el insomnio, pasó por mi mente la sospecha de una asociación delictuosa entre la ambulancia, la camioneta negra sin ocupantes y los solícitos policías, para provocar la colisión.

-Estás paranoico.

-Es probable. Uno de los ajustadores me comentó que la incidencia de accidentes similares últimamente es muy alta. Terminaré con unas preguntas: a G. García L., ¿por qué sus elementos no llevan en su identificación el nombre completo? A Caminos y Puentes Federales de Ingresos: ¿Por qué esa absurda concesión a Grúas Rally-Avilés? ¿No se supone que en el costo del peaje está incluido un seguro que abarca este servicio? Al señor Alejandro Bailleres de GNP: ¿Por qué sus anuncios y lo que sus vendedores prometen no tiene correspondencia en los hechos?

-Ahora yo te pregunto: ¿Se consumó la Luna de Miel?

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