¿Arriesgaremos la vida o el voto?

Es la primera pregunta que se me viene a la mente cuando pienso en las próximas elecciones de junio, y me doy cuenta que ante la pandemia todo sigue igual.

Aún no sabemos si algo cambiará para vestir de “nueva normalidad” al momento de mayor movilización electoral de nuestra historia, con todo y los 162 mil muertos y los casi dos millones de contagios. 

La elección no es fácil. Porque además de una serie de candidatos impresentables, lo que esta pandemia nos ha recordado es que tanto la vida como la democracia son mas frágiles de lo que se creía. 

No hay que dar nada por sentado. Sobretodo cuando vemos que en el mundo los muertos aumentan y las democracias se destiñen. 

De acuerdo a la última publicación del índice democrático de The Economist, solamente el 8.4% de la población vive en una democracia plena, y más de un tercio bajo un régimen autoritario. 

Dando pie al promedio global más bajo, desde que el índice comenzó sus mediciones en el 2006. Debido a que medidas relacionadas con la detención de contagios de Covid-19 como el confinamiento y los toques de queda, se consideraron contrarias al progreso de las libertades civiles. 

Dentro de lo cual países como Francia, perdieron varios escaños, y fueron catalogados como “democracias defectuosas.” En donde le hacen compañía a Estados Unidos.

Porque aunque la elección presidencial del 2020 fue la mas votada de los últimos 120 años, la confianza pública en el proceso democrático quedó severamente dañada por  la intención de Donald Trump de reconocer los resultados . 

Hay 70 millones de estadounidenses que posiblemente crean que se cometió fraude. No obstante, lo que también me preocupa, son todos esos millones de los que no se habla y que de alguna manera la pandemia los desconectó del ejercicio democrático.

Votar por correo no es lo mismo que votar en la urna. Me parece que se pierde de alguna manera la descarga emocional de premio o castigo. Además de que se pone demasiada distancia entre el elector y el elegido, y al final el relato queda en voz pasiva. 

En el caso de México, me parece difícil que nuestro correo pueda cumplir con la función que realizó el de Estados Unidos, y esto sólo deja la puerta abierta a que si no se ponen en marcha las medidas adecuadas, la participación ciudadana podría ser muy baja, en un momento que es crucial para nuestra salud democrática. 

Por el simple y sencillo hecho de que la democracia se legitimiza por la participación popular y cuando esto no ocurre de una manera contundente, la historia mundial ha demostrado que alguien la secuestra. 

Pudiendo ser esto último un golpe letal para una democracia que ha demostrado su fragilidad, y que este 6 de junio renovará completamente la Cámara de Diputados; 15 gubernaturas; 30 congresos locales; mil 900 ayuntamientos y juntas municipales.

Las matemáticas lo dicen todo y es preciso señalar que lo mismo aplica para la región latinoamericana.

En donde una contracción cercana al 8% en 2020, que ha ocasionado que aproximadamente 40 millones de personas hayan entrando en la pobreza, harán que millones de electores busquen quién los saque del pozo, en países como Ecuador, Perú, Chile, Honduras, y Nicaragua, que tienen comicios este año. 

¿Cómo votarán y cómo votaremos con la pandemia? 

Porque del otro lado del mundo, en Portugal, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa fue reelegido para un segundo mandato hace unos días, con la participación de tan sólo el  33.22% del electorado. Probablemente debido a la pandemia.

Cuando veas las barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a remojar.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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