Una de las nuevas disposiciones que hay en el mercado mexicano de gasolinas es que la franja fronteriza creció y los precios en la frontera mejoran para el consumidor nacional que no tendrá que acudir a las estaciones de servicio de Estados Unidos para tener una mejor relación gasto/calidad.

Desde el 6 de enero la franja ya no es de 20 kilómetros, son 40, y la ventaja enorme que se tiene es que hay una buena cantidad de ciudades que se incorporan; en el país hay cerca de 40 millones de vehículos automotores y la nueva medida implica que habrá más de 2 millones de unidades que se podrían ver beneficiadas no sólo por los nuevos sitios abiertos en la frontera sino por las unidades en tránsito transfronterizo y las unidades que se van a mover a cargar en la zona.

Los precios que se van a tener en estas zonas distan mucho de lo que hoy en día se paga en la zona controlada después de los 40 kilómetros, hablamos de una diferencia importante, ya que la cotización en la zona son precios de 6.50 a 9 pesos por litro; incluso en zonas como Tijuana, el precio de la gasolina fue de 11 pesos, nada que ver con el precio máximo de 13.16 en la Magna, 13.98 en la Premium o los 13.77 en la gasolina.

Lo que viene es lo siguiente, la franja fronteriza se partió en siete zonas y en cada una se hará una encuesta de los precio de los combustibles en Estados Unidos, de esa manera se tendrá un promedio que servirá de base para definir el precio en México, pero además el precio se va a mover en la zona: aumentará conforme se aleje de la frontera.

Para limitar la posibilidad de una afectación económica, dada la diferencia de precio entre dos mercados, en el consumo de los combustibles con la región colindante con Estados Unidos resulta conveniente establecer un estímulo fiscal a los contribuyentes que enajenen las gasolinas en la franja fronteriza de 20 kilómetros en línea paralela a la división internacional, asegura la SHCP.

Mas aún, el estímulo se disminuirá de forma gradual en el territorio comprendido entre las líneas paralelas de más de 20 y hasta 45 kilómetros en la línea divisoria con Estados Unidos.

¿Puede la diferencia de precios iniciar una guerra comercial? No por el momento, porque hay un precio sugerido, de alguna manera controlado, pero a partir de enero del 2017, cuando la apertura en la frontera ocurra, las cosas van a cambiar porque ciudades como Monterrey, Torreón y Saltillo, por citar sólo tres de las más importantes ciudades del noreste del país, se convertirán en importadores netos de combustibles provenientes del mercado del sur de Texas que en este momento es el más barato del mundo.

Una guerra de precios lo que va a provocar es el cierre de las estaciones de servicio independientes que estén en Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua y Sonora. Baja California es un poco diferente, los precios y la competencia se mueven en otra dinámica desde hace mucho tiempo; probablemente sean lo más preparados para enfrentar los cambios.

Buzos

1. Se fue Javier Salazar de la presidencia de la Comisión Reguladora de Energía; hoy quedan dos lugares en el organismo regulador y ninguna terna visible, excepto la propuesta de que sea Guillermo García Alcocer, a ver qué pasa.

2. Si alguien ve a Enrique Ochoa Reza, director de la CFE, dígale que sus achichincles de la Unidad de Transparencia se están haciendo patos con trabajo que el INAI ya les dijo deben hacer: buscar y dar a conocer nombres, fechas y montos de multas impuestas a servidores públicos de 1983 al 8 de octubre del 2015. Y que no salgan con que aún no son notificados. Son buenos haciéndose majes.