El mundo sigue su curso independientemente de los cambios que han ido afectando a su población. Lo que era rutinario hace unas pocas semanas ya se ha convertido en un espejismo enterrado entre numerosas memorias. Ahora, el nuevo presente obliga a muchos de nosotros a revisar cada día las cifras de esta tragedia internacional. Ya los discursos de políticos caducados o las promesas rotas de quienes han perdido credibilidad no incitan la misma reacción viral de antes. Lo importante es ver que comunican los verdaderos expertos, las experiencias de quienes diariamente viven la batalla en hospitales y salas de cuidado intensivo.

También para cumplir esta nueva rutina se ha convertido en imprescindible el estar conectado a dispositivos que nos llevan de una u otra forma a navegar por el ciberespacio. Desde periodistas televisivos que nos invitan a ver una versión más extensa de algún reportaje, hasta el nuevo estudio que un centro de investigación ha publicado sobre el impacto y consecuencias del Covid-19 en la sociedad.

Claro que luego de leer un par de estos estudios, el resto se convierte en una colección de lugares comunes y obviedades que, aunque al estar reunidas en un volumen tienen su valor, realmente dicen poco de interés para quienes seguramente no serán sus consumidores. Aún en el mundo del coronavirus la distribución de la información nos fuerza a habitar un mundo al que muchos ciudadanos solo pueden aspirar a pertenecer.

Soy consciente de que peco en la repetición pues lo he mencionado varias veces: el campo no existe, lo rural no existe, el mundo gira alrededor de la urbanidad. Así, mientras se va reconstruyendo un modelo de vida en el que se incluye el impacto de la pandemia y los funcionarios públicos van elogiándose o denostándose en singulares discursos, es que el olvido se va apoderando de todo. Lo que no se ve, no se siente.

Poco interés por mantener vías de comunicación con quienes viven en zonas apartadas y mínimos esfuerzos por mantener comunicación abierta con esos proveedores locales que no cotizan en bolsa pero que son la única vía de mantener a un grupo de ciudadanos conectados con el mundo.

Esta realidad que se va viendo en todos los países de las Américas, desde Canadá a Tierra del Fuego, sirve para resaltar como el discurso sobre el uso de la tecnología para fomentar desarrollo, comunicación, derechos humanos y libertad de expresión a veces tiene que llegar por señales de humo a los páramos, desiertos y selvas de nuestra geografía.

¿Cuántos pequeños operadores de telecomunicaciones han sido contactados para informarles sobre estrategias de teleeducación, telesalud o teletrabajo en las que podría colaboras con otras entidades del pueblo? ¿Cuántos de estos poblados que viven mayormente de la economía informal van a ser considerados al momento de rediseñar la infraestructura nacional para mejorar la reacción de los gobiernos centrales y locales a nuevos desastres naturales? ¿Cuándo dejará de llover sobre mojado?

No poseo grandes esperanzas de cambio a corto plazo, sin embargo, estoy convencido que una vez pase la presente situación no será posible regresar al mundo que dejamos cuando, como privilegiados que pueden trabajar desde la casa, comenzamos con una cuarentena voluntaria. Será un mundo que a corto plazo tendrá menos confianza en sus líderes pero que dará gracias a esfuerzos particulares un espacio a nuevas voces.

Antes que nos invada el olvido tan característico de los pueblos, estas nuevas voces puedan reclamar y lograr derechos para quienes hasta ese momento no eran importantes para los líderes de turno. Que las alabanzas al Internet vayan acompañadas con todos los servicios públicos básicos a los que supuestamente tienen derecho todos los ciudadanos, esa famosa inclusión digital tan cacareada por publicistas disfrazados de expertos, pero a la que le falta incluir casa, educación y trabajo dignos.

Ojalá suceda antes de que perdamos la memoria.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.