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Opinión

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Algo Huele Mal en Dinamarca

“Aquellos que pretenden saberlo todo y resolverlo todo acaban siempre por matar”. Albert Camus, 1948

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Éctor Jaime Ramírez Barba

La afirmación del título de esta columna encontró su origen en la magna obra "La Tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca", firmada por el ilustre literato inglés, William Shakespeare, en el año 1601. Este dramático relato se ha alzado como un pilar en la historia de la literatura universal, reverberando a través de los siglos. En una escena desgarradora, desplegada en la explanada del majestuoso palacio real de Elsingor, el príncipe Hamlet, protagonista de la obra, oye a su leal centinela, Marcelo, susurrar una frase que sería destinada a trascender: "algo huele mal en Dinamarca".

Esta línea se pronuncia poco antes de la aparición etérea del espectro de su padre, el rey de Dinamarca, quien se materializa para comunicar a su hijo que ha sido asesinado vilmente por su propio hermano, Claudio, con la finalidad de usurpar el trono y casarse con la reciente viuda. La tristeza que inundó al príncipe Hamlet fue de proporciones oceánicas. "Ojalá mi cuerpo pudiera deshacerse en lágrimas", vociferó, al conocer que su madre se había sumido en un "lecho incestuoso". Fue entonces cuando decidió emprender una venganza contra su tío, el asesino, aparentando sumirse en las profundidades de la locura.

Este acontecimiento trágico en la obra de Shakespeare nos heredó la frase "algo huele mal en Dinamarca", utilizada en la jerga política para aludir a los males que asolan a una nación debido a la corrupción y el mal gobierno. En este caso, refleja adecuadamente la delicada situación de salud que se vive en México: "algo huele mal en el sistema de salud de México".

La frase evoca una amarga verdad; un sistema que debería ser el pilar de bienestar y seguridad para los ciudadanos, en cambio, está infectado con problemas sistemáticos y de corrupción, llevando a un deterioro paulatino del bienestar de la población. Tal como Hamlet, la nación anhela desintegrarse en lágrimas por el sufrimiento de su pueblo, buscando una solución a un problema tan enraizado que parece insondable.

El presidente López Obrador, junto con el subsecretario López-Gatell, han tomado decisiones sobre las rodillas que han puesto en riesgo el Sistema Nacional de Salud, una entidad que es esencial para la vida de 130 millones de mexicanos y de los más de 50 millones de nuestros conciudadanos menos favorecidos que viven en pobreza o pobreza extrema. Sus acciones parecen orientadas a concentrar más poder y reasignar -a otras obras- recursos públicos escasos, que se necesitan desesperadamente para garantizar la salud de los desheredados.

Primero, hubo un desmantelamiento del financiamiento per cápita para atender las enfermedades comunes; luego se afectó el financiamiento para la atención de los niños menores de 5 años; más tarde, la extinción de facto del fideicomiso del fondo de gastos catastróficos, sumando todo, se dejaron de disponer de más de 150 mil millones de pesos. Asimismo, presenciamos la destrucción del sistema de abasto y distribución de medicamentos -550 mil millones de pesos- y la eliminación de la planeación e integración del Sector Salud. Hemos sido testigos de la creación y posterior desaparición del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) y la creación del SS-IMSS-Bienestar por decreto, sin una planificación clara para la atención de enfermedades de tercer nivel por un lado y la ausencia de coordinación con los demás integrantes del Sistema Nacional de Salud.

Para añadir a esta lista de daños, ha surgido el intento -aún no consumado- de eliminar las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), que se ocupan de afecciones que afectan a millones de mexicanos como la diabetes, la hipertensión arterial, el cáncer, el sobrepeso y la obesidad, las adicciones y los problemas bucales, entre otros. Parecería que el propósito -austericidio republicano- es evitar proporcionar lo necesario para su atención y evitar que se exija el derecho a la salud.

La frase "Ojalá mi cuerpo pudiera deshacerse en lágrimas", dicha por Hamlet y, seguro estoy, repetida por miles de madres y familias que han visto morir a sus hijos y familiares por la negligencia de la “transformación de cuarta”, debe servirnos como un llamado a la acción para evitar la cancelación de estas normas, y oponernos a la injusticia. Debemos escuchar a los más de un centenar de colegios médicos y organismos de la sociedad civil que advierten de enfermedades, muertes y sufrimientos prevenibles si tomamos las medidas adecuadas, de entre ellas, actualizar las normas, comprometiendo la educación de los profesionales de la salud por un lado y, por el otro, los recursos humanos, dispositivos y medicamentos requeridos para su cumplimiento efectivo. 

La Ley de Infraestructura de la Calidad, fruto de las iniciativas de Ricardo Monreal del partido Morena, Víctor Fuentes del PAN y Miguel Mancera del PRD, se publicó el 1 de julio y entró en vigor el 30 de agosto de 2020. Sin embargo, su reglamento, que debería haber entrado en vigor a más tardar el 26 de febrero de 2021, aún no ha sido publicado. Tampoco se ha lanzado la plataforma tecnológica integral de infraestructura en calidad, cuyo plazo máximo era el 21 de agosto de 2021. En medio de esta opacidad e incertidumbre jurídica, la cancelación de las NOM se ha vuelto una verdadera preocupación. Indudablemente, "algo huele mal en Dinamarca", un país que nos prometían emular en materia de salud.

Estimados lectores, aprendamos de la historia como advirtió Albert Camus al lamentar los excesos de la política dictatorial, "¡siempre acaban por matar!". Hago un llamado a la Acción.

#Salud  #INSABI #NOM

*El autor es médico especialista en cirugía general, certificado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública, y es diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXV Legislatura.

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Éctor Jaime Ramírez Barba

Éctor Jaime Ramírez Barba es médico cirujano, especializado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública, y es diputado reelecto del grupo parlamentario del PAN en la LXV Legislatura.

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