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Opinión

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Alfaro, la novedad de la campaña en Jalisco

Al igual que en la campaña por la presidencia de la república, en Jalisco el Partido Acción Nacional (PAN) atraviesa un periodo de debilidad y descalabros que bien lo pueden llevar no sólo a la derrota por la gubernatura, sino caer hasta un tercer lugar.

La novedad en la actual contienda por la gubernatura en Jalisco es el ascenso de un tercero en discordia que está postulado por el partido Movimiento Ciudadano (antes Convergencia, de nula presencia en la entidad). La historia resumida es esta: Enrique Alfaro Ramírez es un político formado en el PRI (su padre fue rector de la Universidad de Guadalajara de 1983 a 1989), con buenas conexiones empresariales (su madre es copropietaria un importante laboratorio farmacéutico) y que en el 2005 rompió con el priismo para postularse como candidato a diputado local por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Desde el Congreso local construyó una plataforma para buscar la alcaldía de Tlajomulco, el municipio más pobre y recién ingresado a la zona metropolitana de Guadalajara gracias a la libertad dejada a los empresarios inmobiliarios.

Enrique Alfaro ganó la alcaldía de Tlajomulco en julio de 2009 por su empuje, una campaña más fresca y con alianzas bajo la mesa que tejió con grupos priistas y panistas. Desde la alcaldía de Tlajomulco construyó una imagen de gobernante eficaz y decidido a enfrentar a intereses empresariales (constructores, Grupo Aeroportuario del Pacífico) y políticos: Enrique Alfaro debe una parte de su posicionamiento público a los enfrentamientos que ha tenido con el grupo que controla la UdeG y en especial con el jefe de este grupo, Raúl Padilla López.

Ese enfrentamiento lo llevó a deslindarse del PRD hace un año. Sin embargo, Alfaro se convirtió de hecho en el principal aspirante a la gubernatura de la izquierda electoral, lo que obligó a la dirigencia estatal del PRD (en manos del grupo UdeG de Raúl Padilla) a cederle la candidatura. Además intervinieron tanto el dirigente nacional del PRD Jesús Zambrano, como el coordinador del DIA Manuel Camacho.

Tras semanas de tensiones, se firmó en marzo la coalición entre el PRD, Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano para postular a Enrique Alfaro. Dicha coalición aumentó las expectativas de la izquierda electoral frente al candidato del PRI, Aristóteles Sandoval, quien puntea las encuestas, y el abanderado del PAN, Fernando Guzmán.

Sin embargo, a quince días de arrancar la elección, Enrique Alfaro rompió con el PRD argumentando que dicha dirigencia le pondría obstáculos a su campaña y que lo querían controlar.

Fue una jugada arriesgada, puesto que la decisión provocó confusión en un electorado que apoyará a los tres partidos de la coalición en la elección presidencial, pero que sin embargo tendrá dos candidatos a la gubernatura: Enrique Alfaro por Movimiento Ciudadano y Fernando Garza (un expanista) por el PRD.

A mitad de la campaña, encuestas recientes ubican a Enrique Alfaro en el segundo lugar de intención del voto, superando al panista Fernando Guzmán, pero lejos todavía del priista Aristóteles Sandoval.

Su campaña va en ascenso, y su mensaje de ser un candidato ajeno a las estructuras partidistas ha permeado entre ciertos sectores de votantes, incluso entre votantes que antes han apoyado al PAN.

No solo eso. Hay versiones consistentes de que incluso recibe apoyos de influyentes panistas, como Herbert Taylor Arthur, panista cercano al gobernador Emilio González Márquez. Incluso se sostiene que el propio mandatario estatal habría dejado a su suerte a Fernando Guzmán para apostar por Enrique Alfaro, conformando de facto una alianza opositora frente a la fuerte candidatura priista.

Todo indica que Enrique Alfaro ya se consolidó como el adversario del priista Aristóteles Sandoval, dejando a un lado al abanderado panista; de ahí su llamado a los panistas para que decidan un voto útil a su favor.

No obstante, para triunfar debe vencer varios obstáculos. Entre ellos despejar la gran confusión que todavía existe sobre el partido que lo respalda. No pocos votantes creen que está registrado por el PRD.

Además los candidatos que lo acompañan en la búsqueda de alcaldías o diputaciones no tienen, ni de lejos, el porcentaje de intención de voto que tiene el ex alcalde de Tlajomulco.

Como sea, la novedad de la campaña en Jalisco es la irrupción de éste candidato, forjado en la clase política priista, y que ahora se promueve como el aspirante sin sujeción a las estructuras partidistas.

De facto ha roto el bipartidismo panista-priista que ha dominado las elecciones en Jalisco desde 1988.

rubenmartinmartin@gmail.com

@rmartin1011

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