Si el mexicano llega a ganar la posición de Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), las casas de apuesta pagarán siete a uno a los que metieron su dinero en favor de Agustín Carstens.

La ministra francesa, Christine Lagarde, está pagando 1.07 o sea, un premio muy bajo para una apuesta que parece segura. Pero donde Carstens haga la chica, podría hacer millonarios a muchos.

La verdad es que no se ve posible algo así. El diseño del proceso de selección y los intereses que están en juego son razones suficientes para pensar que el FMI se quedará en manos europeas.

De hecho, con el respaldo que dio ayer China a Christine Lagarde, hoy mismo el gobierno de Washington podría hacer lo mismo y con eso dar por terminada la contienda este mismo martes.

Y entonces, será más de lo mismo: el FMI para los europeos y el próximo año el Banco Mundial para los estadounidenses. La única coartada para hablar de un cambio, de algo inédito, será en el hecho de que una mujer llegará al frente del FMI. Y seguro que los publicistas europeos se encargarán de que ésa sea la nota destacada para vestir de novedad esta elección.

El simple conflicto de interés que hay en que la Ministra de Economía de Francia se convierta en la nueva rescatadora de los bancos afectados por la crisis griega debería ser suficiente para descalificar su candidatura.

Pero, haciéndose de la vista gorda con tal obviedad, resulta que ésa es su principal virtud.

Es precisamente ahí donde está la ganancia para el exsubdirector gerente del FMI, Agustín Carstens, quién logró atraer la atención del mundo hacia los llamados países emergentes, que son socios importantes del FMI pero que hasta ahora han sido marginados en la toma de las decisiones más importantes como en la presidencia del organismo durante las últimas seis décadas.

Entonces, la intromisión de Agustín Carstens, en lo que hubiera sido un discreto relevo francés del Fondo, se convirtió en una historia de reflexión del papel de ese organismo en los tiempos por venir. Los chinos, como son, no habrán dado su apoyo gratis a la señora Lagarde. Seguro que algo recibirán a cambio próximamente.

En lo personal, Carstens ya ganó mayor renombre mundial y la posibilidad de aspirar a ser Director Gerente del FMI para la próxima elección. Al menos un próximo directivo no europeo podría estar garantizado.

Hacia dentro de su propio país el Gobernador del Banco de México logró algo que pocos políticos logran en estos tiempos: el respaldo del Congreso para llevar a cabo esta aventura.

Además, una ganancia para el país es que ya se regrese a trabajar, Banxico gana la certeza de que tiene un funcionario de primer nivel despachando los asuntos del banco central, pero muy al alcance para echarle la mano al Secretario de Hacienda.

Así es que aquí acaba la aventura de Carstens.

Los dividendos son muy altos, a pesar de que está claro que el FMI es para los europeos.

La primera piedra

Es una buena señal para los consumidores de petróleo ver al Secretario General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) entre preocupado y enojado por la determinación de la Agencia Internacional de Energía de liberar 60 millones de barriles de crudo de las reservas estratégicas para estabilizar los precios del mercado.

Las reservas deben ser para emergencias, no para equilibrar el mercado, dijo este funcionario que representa al club de los petroleros que vivían en jauja con precios del hidrocarburo en niveles exageradamente altos.

Por ahora, los precios siguen bajando y el WTI de Estados Unidos está de vuelta en los 90 dólares por barril, algo alentador para las economías consumidoras, porque uno de los principales lastres de la recuperación había sido el desmedido aumento de los precios de los combustibles.

Ahora que puede tener razón el Secretario de la OPEP: es una jugada arriesgada porque si se llegara a presentar una emergencia petrolera en el mundo, esta organización ya quemó su carta en un juego de vencidas de los precios.