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ADO en España, la venganza de Moctezuma II
El turismo en España no está en crisis, sino creciendo, a diferencia del resto de la economía; el uso de autocares para esta actividad es imprescindible.
España está en remate. Se ha vuelto tierra de oportunidad para los inversores mexicanos. La incursión del grupo ADO, que preside Juan Carlos Uriarte, es el más reciente caso de una creciente ola azteca.
La entrada del segundo grupo de transporte terrestre de México en España no sorprende a los enterados. La inversión para adquirir Avanza está en torno a los 800 millones de dólares, un precio adecuado por acceder a un mercado que atiende a casi 60 millones de turistas al año. El turismo en España no está en crisis, sino creciendo, a diferencia del resto de la economía.
Grupo ADO había tomado la decisión de internacionalizarse, aunque su primera opción no fue España. El año pasado estuvo a punto de entrar a Paraguay, en una operación que al final no fructificó.
En algunos casos, América Latina está más cara que España, me explicó Juan Carlos Martínez Lázaro, académico español del Instituto de Empresa de Madrid y autor de los excelentes informes anuales de la inversión española en América. Las expectativas de crecimiento encarecen algunos países. Por el contrario, el estancamiento y las crisis abaratan , dijo.
Las inversiones mexicanas en España sumaban oficialmente unos 5,000 millones de dólares a fines del 2012, poco, en comparación con los 43,000 millones de las españolas en territorio mexicano. La novedad es que, en los últimos dos años, México ha invertido más en la madre patria que España, en México.
Esta última ola mexicana comenzó con estridencia. En el verano del 2011, Pemex decidió aumentar su participación en Repsol, como parte de una maniobra que buscaba la deposición del presidente de la petrolera, Antonio Brufau. El golpe de consejo salió mal, pero la inversión se mantuvo. Pemex gastó más de 1,000 millones de euros y, a cambio, duplicó su participación accionaria en Repsol.
Ahora tiene casi 10% y es el segundo mayor accionista de la multinacional española.
Unos meses después, en octubre del 2011, Bimbo compró la división española de la panificadora Sara Lee. La operación ascendió a 115 millones de euros e incluyó los derechos de la marca Bimbo en España. Convirtió a la empresa de los Servitje en líderes de panificación en la patria de sus abuelos.
Tratándose de encontrar oportunidades en un país en dificultades, no es extraño que Carlos Slim haya estado muy activo en España.
Ha comprado de todo: 3.2% de acciones de Grupo Prisa, el editor del periódico El País; 35% de un equipo de futbol de segunda división, Real Oviedo, y paquetes accionarios en una gasera y en un grupo financiero. Tiene 0.5% de Gas Natural Fenosa y 1% de CaixaBank, el tercer grupo español. En otra operación de sale and lease back, valuada en cerca de 400 millones de euros, adquirió 400 activos inmobiliarios, en su mayoría sucursales.
Los inmuebles son uno de los rubros más activos de compras mexicanas en España. Sus precios han caído 36% desde su nivel máximo del 2007 y se han situado en niveles que favorecen la compra especulativa. Fibra Uno, la mayor gestora de fondos inmobiliarios de México, está en el proceso de cerrar la compra de otro paquete de sucursales bancarias. Son 278 oficinas del Sabadell, valuadas en cerca de 300 millones de euros.
España no está en remate, pero ofrece la oportunidad de escenificar una venganza de Moctezuma, versión empresarial.
lmgonzalez@eleconomista.com.mx