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Opinión

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10 datos para repensar la educación en México

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Fernanda García | Columna Invitada

Fernanda García

El domingo pasado, el periódico El Universal publicó una nota titulada: “50% de alumnos en México van a escuelas en mal estado: OCDE”. Una cifra alarmante -por decir lo menos- que aumentó respecto a 2022, cuando era 37%. Este dato lo reportan los directores escolares cuando se levanta la prueba PISA, aplicada a estudiantes de 15 años en más de 90 países.

En respuesta, la Secretaría de Educación Pública (SEP) emitió un comunicado con algunos indicadores de La Escuela Es Nuestra, programa que busca mejorar las condiciones físicas y servicios escolares mediante la participación de la comunidad escolar. Principalmente, menciona cuántas escuelas atiende y el presupuesto público destinado a ello. Lo más preocupante es que no desmiente la cifra del titular, pero cierra reconociendo que mejorar las condiciones de las escuelas públicas es indispensable para garantizar el derecho a la educación.

Esto es tan solo un destello de la crisis que atraviesa el sistema educativo del país. A continuación, presento un decálogo de datos para entender mejor el panorama de la educación en México:

1. La cobertura educativa ha perdido terreno. La cobertura en primaria lleva tres años consecutivos a la baja y alcanzó su porcentaje más bajo desde 2014, con 93%. En secundaria llega a 83.5% y en bachillerato apenas a 64%, de acuerdo con los datos del último ciclo escolar 2025-2026.

2. Habrá menos talento en el futuro. En los próximos 25 años, el Consejo Nacional de Población (Conapo) estima que la población de 5 a 14 años se reducirá en 5 millones. Esto significa que, hacia 2050 habrá 24% menos niños y niñas en edad de asistir a primaria o secundaria que en la actualidad.

3. La población no concluye siquiera el bachillerato. En promedio, una persona en México estudia 10 años, lo que equivale al primer año de preparatoria. Las recomendaciones internacionales apuntan a que concluir el bachillerato es el requisito mínimo necesario para participar en una economía competitiva.

4. Ir a la universidad parece un sueño. De cada 100 niños que entran a primera, 34 terminan una licenciatura. Es decir, prácticamente uno de cada tres niños logra concluir la universidad en este país. En estados del sur, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca esta proporción se reduce a menos de 20 de cada 100 estudiantes.

5. Faltan servicios básicos, infraestructura y equipamiento en las escuelas. El 30% de las escuelas públicas carecen de agua potable, 23% no tienen sanitarios independientes para niños y niñas y 20% no cuenta con electricidad, según los datos de la SEP.

6. El aprendizaje va en retroceso. A través de PISA, evaluación internacional en ciencias, lectura y matemáticas, sabemos que México se ubicó como el penúltimo país de la OCDE en la prueba más reciente. Los resultados en 2025 son muy similares a los de 2003, desdibujando el avance que se tuvo en las últimas dos décadas.

7. Los jóvenes no saben matemáticas. Siete de cada diez estudiantes de 15 años no alcanzan el nivel básico en matemáticas. Esto significa que la mayoría de los jóvenes no sabe interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo una situación sencilla puede ser representada matemáticamente. Por ejemplo, tienen dificultades para comparar la distancia entre dos rutas alternativas o convertir un monto de una divisa a otra. 

8. El nivel socioeconómico profundiza las desigualdades educativas. El 25% de los estudiantes de 15 años de mayor nivel socioeconómico superó al 25% de menor nivel por 68 puntos en Ciencias, 71 en Comprensión Lectora y 57 en Matemáticas. Las condiciones de origen siguen marcando diferencias importantes en los aprendizajes.

9. La inversión en educación es menor que el comparativo internacional. En 2025, el gasto federal en educación representó 3.4% del PIB nacional, una proporción menor que en 2016, cuando alcanzó 3.9%. En contraste, los países de la OCDE destinan, en promedio, un monto equivalente al 5% del PIB.

10. Falta información del sistema educativo. México no cuenta con evaluaciones periódicas y comparables para medir los aprendizajes en educación básica. En 2014 se eliminó ENLACE y en el ciclo 2018-2019 dejó de aplicarse PLANEA. Tampoco existe una evaluación nacional del dominio del inglés. A esto se suma la desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en 2019 y de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) en 2025.

Mejorar la calidad educativa es cada vez más urgente. No basta con hablar de cuánto se invierte o cuántas escuelas reciben recursos si esto no se traduce en mejores condiciones escolares y, más importante, en mejores aprendizajes. Como país, debemos garantizar que los estudiantes desarrollen las habilidades necesarias para aprovechar las oportunidades de un mercado laboral en constante transformación.

Fernanda García

Fernanda es Directora de Sociedad en el IMCO, donde lidera investigaciones sobre educación, gobierno y participación económica de las mujeres. Previamente, fue consultora en asuntos públicos en De la Calle, Madrazo, Mancera. Es licenciada en Ciencia Política por el ITAM y maestra en Políticas Públicas por la London School of Economics.

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