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Ezra Shabot | Línea directa

Ezra Shabot Askenazi

La decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de impedir que el partido “Somos México” utilice el nombre o la imagen del país como parte de su registro oficial, y se debata sobre la pertinencia o no de presentar el color rosa como parte de su emblema, no forma parte de una discusión jurídica sobre los límites de los partidos al presentarse ante el electorado.

Se trata fundamentalmente de una expresión más del control que ejerce Palacio Nacional sobre la institución, donde el único que no acató la voluntad presidencial fue el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, quien cuestionó la argumentación del resto de sus pares por considerar que el rechazo a la petición del partido Somos México era una decisión elaborada para afectar específicamente a ese organismo político, sin justificar el porqué de la medida.

En el fondo, lo que prevalece en el Tribunal es la necesidad de blindar al gobierno frente a cualquier posible amenaza electoral que pudiese surgir desde cualquier espacio de la sociedad. Cuando vemos una y otra vez resoluciones favorables a Morena y aliados, y un sistemático rechazo a todo lo que proviene de la oposición, la señal es clara en relación a la manera de adecuar la argumentación jurídica a los deseos del supremo gobierno.

Sin embargo y a pesar de contar con todo el aparato jurídico electoral bajo control, la presidenta insiste en legislar restrictivamente en función de algún posible candidato que pudiese amenazar su hegemonía política. Pretender impedir que alguien que posea otra nacionalidad, además de la mexicana, se vea imposibilitado en contender electoralmente para distintos puestos de elección popular, tiene un destinatario perfectamente identificado: Ricardo Salinas Pliego, a quien perciben en la 4T como un serio contendiente a la silla grande en el 2030, y que pudiese aglutinar en torno suyo a sectores sociales que aún quedan fuera del pulpo obradorista que atrapa casi todo.

Para Somos México, la resolución que le impide legalmente utilizar el nombre del país como parte de su emblema le representa un activo electoral semejante al YSQ (ya sabes quién) que impulsó de manera significativa la candidatura de López Obrador en el 2018. Imponer restricciones legales a las expresiones de candidatos y partidos, únicamente genera mercados paralelos como los llamados “coordinadores de los comités de la defensa de la Cuarta Transformación”, que no son más que los candidatos nombrados para los próximos procesos electorales sobre los cuales ni el INE ni el Tribunal Electoral han expresado opinión alguna.

Así, para Somos México el gran desafío será el de enfrentarse a la maquinaria de Estado, y al mismo tiempo encontrar puntos de coincidencia con la oposición panista y priista en un muy complicado intento por reconstruir la aniquilada democracia mexicana víctima del autoritarismo obradorista.

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Ezra Shabot Askenazi

Ezra Shabot Askenazi es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Analista político y catedrático universitario con 22 años de trayectoria en la UNAM. Como académico ha sido jefe del Departamento de Ciencias Sociales y Jefe de Planeación Académica en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán.

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