We Company, matriz de WeWork, multinacional especialista en coworking, prepara su salida a Wall Street bajo el símbolo WE, para lo que registró el pertinente folleto de la operación ante la Comisión del Mercado Valores de Estados Unidos (SEC, por su sigla en inglés), donde reveló que en los seis primeros meses del 2019 registró pérdidas de 689.67 millones de dólares, incrementando en 9.8% sus números rojos de la primera mitad del 2018.

La compañía fundada en el 2010 por Adam Neumann logró duplicar sus ingresos entre enero y junio de este año, hasta un total de 1,535.4 millones de dólares, 101% más que en los seis primeros meses del año anterior, aunque sus gastos aumentaron en la misma proporción, hasta 2,904,8 millones de dólares.

En el folleto registrado en la SEC, la multinacional no especifica el número de acciones ni la horquilla de precios con la que saltaría a la Bolsa, aunque señaló que espera comercializar acciones ordinarias de clase A con derecho a un voto por título.

La firma explicó que planea recaudar 1,000 millones de dólares.

We Company indicó en el documento que el principal propósito de la operación es incrementar la capitalización y flexibilidad financiera de la compañía, así como crear un mercado para sus acciones ordinarias de clase A, y facilitar el acceso a los mercados de valores a los accionistas de la empresa.

Asimismo, la empresa expuso su intención de utilizar los ingresos netos obtenidos a través de esta oferta para fines corporativos generales, incluyendo capital de trabajo, gastos operativos y gastos de capital.

No pagará dividendos

Por otra parte, la compañía advirtió en el folleto que no espera pagar dividendos “en un futuro previsible” en sus acciones ordinarias de Clase A o en sus acciones ordinarias de Clase B.

We Company será la startup más valorada desde que Uber saliera a Bolsa en mayo.

Sin embargo, esto puede hacer que los inversionistas se detengan. Uber, como Lyft y Slack —las otras startups gigantes que han saltado a Bolsa este año— han tenido un pobre desempeño desde su estreno bursátil, operando por debajo de sus precios de salida.

El CEO Adam Neumann también podría ser objeto de un escrutinio especial por parte de los inversionistas, pues invirtió personalmente en edificios que luego fueron arrendados a WeWork, un potencial conflicto de intereses, aunque más tarde dijo que transferiría su participación en esos edificios a un fondo de inversión, parcialmente controlado por We Company.

También vendió o tomó préstamos personales respaldados por sus acciones de We por valor de 700 millones de dólares, lo que está muy por encima de la norma para los fundadores de nuevas empresas.

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