Esto manda un mensaje interesante al mercado, pues señala que ya no es necesario sobre reaccionar a los incrementos de la Reserva Federal (Fed), sino que alzas simétricas de ahora en adelante son suficientes para mantener el tipo de cambio estable y las expectativas de inflación bien ancladas. Y es que con esta subida la postura relativa de política monetaria se vuelve a posicionar en +550 pb.

Durante los primeros meses de este año la economía mundial continuó recuperándose, en específico, la economía de EU se ha expandido moderadamente y las condiciones de su mercado laboral siguieron fortaleciéndose.

De hecho, en la última reunión de política monetaria de la Fed, incrementaron la tasa objetivo 25 pb hacía el intervalo de 0.75% a 1.00%, pero el tono del comunicado y las proyecciones de los integrantes del Comité fueron menos hawkish de lo que esperaba el mercado, señalando posiblemente dos alzas adicionales este año.

La inflación general de la primera quincena de marzo se ubicó en 5.29%, reflejo de la depreciación acumulada del tipo de cambio y del efecto de los incrementos registrados en los precios de los energéticos a inicios del año. Si bien es una lectura elevada, creemos que las expectativas están bien ancladas y las encuestas lo reflejan, ya que no hemos visto cambios en las expectativas de mediano plazo y las de largo se mantienen alrededor de 3.5 por ciento.

Consideramos que la apreciación del peso observada este año va a contribuir a que la inflación regrese al intervalo de variabilidad objetivo antes de lo esperado. Desde el máximo de 22.03 pesos por dólar que observamos el 19 de enero previo a la toma de posesión de Trump, el tipo de cambio se ha apreciado 17.50% a un nivel de 18.75 pesos por dólar. Sin embargo, consideramos que dados sus fundamentos, la moneda aún tiene espacio para apreciarse un poco más hacia los niveles pre-Trump de 18.32 pesos por dólar.

En el comunicado de prensa apreciamos un discurso ligeramente más positivo de parte de la autoridad monetaria, consistente con las menciones que se hacen a las mejores condiciones de los mercados financieros nacionales, a la apreciación de la moneda nacional, al acierto de las medidas tomadas por la Comisión de Cambios y a los comentarios constructivos de funcionarios relevantes en EU acerca de la relación bilateral. Sin embargo, continúa un tono de preocupación con respecto a los riesgos existentes a nivel internacional, a la importancia de la consolidación de las finanzas públicas y a la posibilidad de que surjan efectos de segundo orden sobre la inflación.

Es posible que a estos niveles ya nos encontremos sobre la tasa neutral, es decir, la tasa a la cual no se impulsa ni se afecta a la actividad económica, sino en una tasa que podría considerarse restrictiva. Claramente el riesgo de seguir incrementando las tasas de manera acelerada es que golpearía a una economía que exenta, tiene perspectivas bajas de crecimiento. En este sentido, vemos como positivo el tono menos hawkish de la Junta de Gobierno en su comunicado.

La perspectiva ha mejorado para el país y esto se ha reflejado en algunas de las principales variables macroeconómicas, pero no olvidemos que el balance de riesgos sigue siendo negativo. En cualquier momento podemos ver factores externos que detonen presiones inflacionarias y el Banxico tendría que reaccionar a ellas. Por el momento nos vamos con una lectura positiva de la decisión del Banxico y de las mejores condiciones para nuestro entorno macroeconómico.

*Ismael Capistrán, chief economist de Signum Research.