Llevamos ya varias semanas comentando, en este espacio, los temores que existen sobre la posibilidad de que la economía global sufra una nueva desaceleración para el segundo semestre de este año o que inclusive se acentúe a lo largo del año entrante, y tras varias sesiones en las que hemos visto un sube y baja de datos económicos, la semana pasada estuvo plagada de noticias que hicieron a los mercados tirarse a la tristeza.

En nuestro vecino país y principal motor de la economía global, Estados Unidos, se publicaron cifras que llevaron a pensar a los analistas en un incremento de las expectativas a la baja sobre la recuperación de la economía a nivel global.

Por un lado, el dato sobre ventas de casas pendientes se desplomó en 30% al mes de mayo, dato histórico que muestra la mayor contracción en este rubro desde que se creara el indicador; mientras que el ISM manufacturero de junio se ubicó en 56.2 puntos contra la lectura de mayo de 59.7 unidades, su peor nivel desde diciembre del 2009.

Y como las malas noticias nunca vienen solas, el jueves pasado se dio a conocer que las solicitudes semanales por el subsidio de desempleo dieron un brinco sorpresivo al incrementarse en 13,000 a una tasa ajustada de 472,000.

Como si todo lo anterior no fuera poco, el último resquicio de esperanza sobre crecimiento económico global, China, mostró una reducción al caer el índice PMI a su peor nivel desde marzo del 2009, al ubicarse en 50.4 puntos, apenas por encima del nivel que delimita la frontera entre el crecimiento o contracción económica.

Sin embargo, el dato más esperado por todos, el reporte de empleo en Estados Unidos a junio, fue también decepcionante y engañoso, porque a pesar de que las cifras aparentemente salieron un poco mejor de lo esperado al reducir la tasa de desempleo de 9.7 a 9.5% en el mes, y que la nómina no agrícola sólo redujo en 125,000 plazas contra las 130,000 que se esperaba, muestra claramente que la tan anhelada recuperación económica no sólo no se está dando, sino que todavía falta un buen camino por recorrer.

Y es que el hecho de que haya habido una reducción en la tasa de desempleo no se debe a que haya más gente empleada, sino a que el número de personas consideradas dentro de la fuerza laboral también cayó.

Dicho en idioma humano, lo anterior significa que las personas que no han buscado trabajo en las últimas cuatro semanas no son consideradas como desempleadas. De haber sido tomadas en cuenta, el dato de desempleo se hubiera incrementado a 9.9 por ciento. Lo cierto es que estas personas existen y en tan solo dos meses, 1 millón ha sido expulsado de la fuerza laboral.

Para mantener el nivel de empleo actual en los Estados Unidos, se deben crear entre 100 y 125,000 empleos mensuales; así que para hablar de una recuperación, las cifras de creación de empleos deben ser muy superiores a lo que hoy nos muestran.

Lo anterior generó que los principales indicadores bursátiles del mundo se desbarrancaran a lo largo de la semana; que el euro frente al dólar ganara terreno y el superpeso sufriera un fuerte descalabro de más de 30 centavos al ubicarse por encima de los 13 pesos por dólar al cierre de la misma.

Hoy los mercados estarán cerrados en Estados Unidos, pero habrá que ver cómo reaccionarán los nuestros, ante los resultados de la jornada electoral de ayer.

Para la crisis, las coberturas; para lo demás, que Dios nos agarre confesados.

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es [email protected]