Entre los expertos del mercado accionario, los beneficios de invertir a largo plazo son más que populares. Además de implicar un riesgo menor, al diluir las fluctuaciones diarias o la llamada volatilidad de los precios, permite tener un parámetro más amplio para el análisis profundo del valor subyacente.

Contraria a la especulación, que persigue beneficios altos de corto plazo con riesgos muy elevados y en ocasiones injustificables, la inversión se trata de construir con paciencia un patrimonio sólido. En esos casos la fuerza del interés compuesto tiene un gran aliado para generar riqueza: los dividendos.

¿Qué son los dividendos?

Los dividendos son la forma en la que algunas emisoras sólidas retribuyen la confianza de sus inversionistas al repartir entre ellos un porcentaje de sus beneficios. Es decir, luego de hacer un balance, reinvierten en el negocio parte de las ganancias y el resto lo reparten en efectivo o en forma de acciones.

Los dividendos pueden convertir una acción poco bursátil en una buena inversión cuando se trata de compañías con beneficios estables y un largo historial de reparto de dividendos. Cabe aclarar que estas emisoras no suelen ser las consideradas de alto crecimiento, ya que sus objetivos no son los mismos.

Mientras una empresa considerada de crecimiento persigue la ampliación constante de su negocio por medio de herramientas como una reinversión reiterada, los desdoblamientos y las nuevas emisiones de activos, las llamadas emisoras patrimoniales buscan estabilidad para ellas y sus inversionistas.

Promesas de precio y de valor

En el primer caso, el beneficio esperado por adquirir participaciones en una compañía de crecimiento es la constante apreciación de sus acciones ante unas grandes expectativas de mejora en el mercado para su negocio. Esto viene acompañado en general por un precio elevado en relación con su valor.

En el segundo caso, las emisoras patrimoniales ofrecen a los inversionistas estabilidad y, además de una solidez financiera (con una deuda muy baja en comparación con su activo circulante neto), la certidumbre de un crecimiento conservador. Esas empresas participan en sectores como el de consumo.

¿Cada cuándo se reparten dividendos? 

Los dividendos se pagan con diferentes temporalidades. Por lo general, las compañías los reparten de forma semestral, aunque en ocasiones las emisoras deciden pagar un dividendo extraordinario. Siempre que esto sucede, esa cantidad debe ser declarada oficialmente por la junta directiva al mercado.

Los inversionistas deben tomar en cuenta algunas fechas importantes que si pasan por alto podrían implicar que no reciban este porcentaje de los beneficios. La fecha del anuncio de dividendo es relevante para recordar cuál fue el monto aprobado entre otros detalles, pero no es la única fecha relevante.

Debido a que las acciones saltan de una cartera a otra constantemente y el dividendo es un monto representativo por el número de acciones en circulación, existe un registro para los inversionistas que es definido por la fecha en la que las acciones estuvieron en sus manos. Esto se llama fecha ex-dividendo.

Debido a que el reparto de los dividendos no es inmediato y puede demorar, para recibir estos beneficios las acciones de la compañía deberán permanecer en la cartera hasta ese punto. Una vez que ese día haya sido superado, los inversionistas pueden venderlas y de todas formas recibir dividendos.

Existe también una fecha de registro, en la que la empresa determina oficialmente a sus accionistas cualificados o titulares. La última parte del proceso es la fecha de pago. Cabe mencionar que puede transcurrir un tiempo considerable entre la fecha ex-dividendo y la fecha en que se paga el mismo.

¿Qué empresas son las más adecuadas?

En su libro El Inversor Inteligente, Benjamin Graham, importante gestor de inversión y maestro de uno de los más grandes inversionistas de la historia, Warren Buffett, califica como empresas atractivas para invertir en dividendos a emisoras con largo historial de reparto y dividendos crecientes.

Al enfocar su explicación en inversionistas defensivos, afirma que el periodo mínimo aceptable de reparto de dividendos ininterrumpido y creciente debe ser de 10 años. En México hay pocas firmas que cumplen esos requisitos. El amplio periodo de reparto lo cumple Grupo México, desde 2006. 

Sin embargo, encontrar empresas que cumplan estas características es sólo una primera parte del trabajo. El inversionista no está exento de revisar el ratio de precio/valor (PER), además de la relación de rentabilidad por dividendo y la situación del mercado para así evitar caer en el juego de la especulación.

jose.rivera@eleconomista.mx