El peso ligó seis días de apreciación, acumulando una ganancia de 2.28%, una revaluación de 44.75 centavos frente al dólar, derivado de la continuación de la debilidad de la moneda estadounidense.

La debilidad del dólar se derivó de la expectativa de que la Reserva Federal (Fed) frenaría temporalmente el ritmo de incremento de su tasa de interés de referencia.

La posibilidad de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China se modere sería otro de los elementos que apoya la revaluación del peso, luego de observarse conversaciones satisfactorias entre funcionarios de ambos países.

El aumento del precio internacional del petróleo también ayudó al fortalecimiento del peso, pues el crudo referencial de Estados Unidos, WTI, registró un incremento semanal de 7.69% para finalizar en 51.67 dólares por barril.

La semana pasada el peso ganó 1.29 por ciento. Al cierre de las operaciones del viernes, el tipo de cambio mostró una ligera revaluación de 0.10% a 19.140 pesos, equivalente a una ganancia de 1.65 centavos.

En el mercado electrónico, a las 6 de la tarde, la paridad cotizó en 19.1395 pesos, frente al cierre previo (19.140 pesos), lo que implicó una ligera apreciación de dos centavos.

No fue la excepción

La moneda mexicana no fue la excepción. Otras divisas de economías emergentes también se apreciaron frente al dólar durante la semana, como el peso colombiano que ganó 1.74%, el rublo ruso se apreció 1.14% , el rand sudafricano subió 0.95% y el real brasileño avanzó 0.12 por ciento.

El analista económico senior de CIBanco, James Salazar, anticipó que el tipo de cambio mostrará algunos movimientos volátiles, con cotizaciones por arriba de los 19.20 pesos, explicado por el nerviosismo que habría sobre la resolución del Brexit.

Sin embargo, el especialista pronosticó que en el corto plazo, el peso tiene amplias posibilidades de que cotice cerca de los 19 pesos por dólar e inclusive podría romper ese nivel de soporte.

Dichas expectativas serían apoyadas básicamente por factores externos, sobre todo en lo referente a  la política monetaria de la Fed y las menores presiones por la guerra comercial que existe en las dos economías más grandes del mundo, explicó.

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