La que fuera una de las empresas clásicas del Ibex 35 lucha ahora por no convertirse en el peor valor de todo el Mercado Continuo en 2018.

Las pérdidas en su cotización sólo desde enero se acercan a 90%, prácticamente en línea con la empresa más castigada de toda la Bolsa española este año, Nyesa, y por encima de las caídas que registran Dia y Adveo, suspendida el miércoles por la CNMV tras declararse en concurso de acreedores.

Las acciones de OHL entraron en caída libre después de publicar sus resultados correspondientes a los nueve primeros meses del año. De hecho, la espiral bajista comenzó justo antes de conocer sus cifras.

El precedente del 27 de septiembre estaba aún demasiado reciente entre los inversionistas de OHL. Las acciones de la constructora se hundieron entonces 23.68% como reacción a la publicación, al cierre de la sesión previa, de sus resultados correspondientes al primer semestre del año.

Los recelos de los inversionistas hacia los resultados se tradujeron en un desplome adicional de 18% en la sesión del miércoles, hasta 0.75 euros, nuevos mínimos históricos.

Con este nivel, su capitalización se limitaba a 215 millones de euros. Los resultados publicados al cierrejustificaron los recelos previos que evidenciaron los inversionistas.

La constructora publicó unas pérdidas de 1,335 millones de euros. Al impacto de la venta del negocio de concesiones se suman las pérdidas computadas por los nuevos proyectos de construcción fallidos.

Las referencias adversas alcanzan a otras variables como las ventas. Los ingresos cayeron más de 14%, hasta 2,048 millones de euros. Los ingresos de las divisiones de construcción e industrial bajaron 14.9 y 30.6%, respectivamente.

La deuda, una de las variables más vigiladas en OHL, sí mejoró, 52% hasta 754 millones, pero como consecuencia de la venta del negocio de concesiones, cuya pérdida continúa lastrando los resultados del grupo.

Incertidumbre

La reacción de los inversionistas a la publicación de los resultados ha sido contundente.

Antes de la apertura ya habían registrado una avalancha de órdenes de venta en sus acciones. La consecuencia fue un bloqueo de su cotización durante los primeros 13 minutos de sesión, al no poder fijar cambio alguno respecto a los 0.75 euros con los que cerró el miércoles.

Una vez desbloqueada su cotización, las acciones registraron caídas iniciales de 16.6%, hasta 0.62 euros, equivalente a una capitalización de 179 millones de euros, inferior a la de otras compañías como Nextil, Ezentis, Audax Renovables o Inmobiliaria del Sur.