Así es amigos, a lo largo de la semana, realmente nada cambio. La volatilidad en los mercados ocasionada por la incertidumbre sobre lo que pasará en Europa, particularmente en Grecia, la situación en Asia y los graves problemas económicos en la Unión Americana, siguen hoy presentes y es lo que nos ha mantenido trepados en la montaña rusa.

Y es que la burbuja de los commodities siguió perdiendo aire: el maíz en Chicago a su plazo más cercano cayó 4.32% acumulando una pérdida de 14.87% en las últimas dos semanas o 46.06 dólares/tonelada. Por su parte, el trigo y la soya se fueron de la mano con el maíz al perder 5.43 y 0.96% en la semana, mientras que en las últimas dos acumulan ya pérdidas de 16.27% para el trigo y 5.8% para la soya.

Por su parte, el oro y la plata retrocedieron 1.66 y 2.12%, respectivamente, mientras que en el terreno de los energéticos, el WTI cayó a lo largo de la semana 1.99 por ciento.

Las bolsas accionarias en Estados Unidos ligaron ocho semanas de caídas a excepción del Nasdaq, que logró avanzar 1.39%, todo lo anterior enmarcado en un contexto en el que los resultados macroeconómicos y el discurso de Ben Bernanke, confirmaron que la economía de su país se sigue debilitando.

De hecho, ya son muchos los gurús financieros que vaticinan que Estados Unidos podrían entrar en un segundo periodo recesivo a partir del 2012. ¿Grave, no? Cuando el río suena… sálvese el que pueda.

Mientras tanto, Grecia siguió en el ojo del huracán y lo preocupante del asunto es que, a pesar de que el presidente Papandreou consiguió el apoyo de su Parlamento para mostrarle al Fondo Monetario Internacional y a la comunidad europea que su país está dispuesto a apretarse el cinturón para poder recibir el apoyo económico tan anhelado, el fantasma del impago sigue presente. De hecho, son muchos los que ya dan por un hecho que Grecia no podrá cumplir con sus compromisos. Sólo es cuestión de tiempo.

Entonces, yo me pregunto, ¿para qué destapar un hoyo para tapar otro?

Tratar de resolver un problema de sobreendeudamiento con más deuda suena irracional y, sin embargo, dejar morir a Grecia sola podría tener efectos devastadores e inmediatos de contagio al resto de los países europeos tenedores de bonos griegos y, por supuesto, a los bancos de inversión estadounidenses que, aunque sus tenencias en deuda griega son menores, sí son los que han vendido la mayor cantidad de seguros contra un impago de Grecia, a través de los famosos Credit Default Swaps.

De hecho, las agencias calificadoras apuntaron sus cañones la semana pasada a Italia al revisar la calificación de ese país y a 16 de sus principales bancos a la baja, mientras que el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, informaba que la crisis helena podría impactar primero a Italia y a Bélgica antes que a España, por el importante nivel de sobreendeudamiento que tiene Italia equivalente a 120% de su PIB.

Entre las posibles soluciones que existen para rescatar a Grecia, está la línea de crédito que tiene el Banco Central Europeo con la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos para hacer uso de recursos y prestarlos a países europeos emproblemados.

Lo interesante es de dónde va a sacar dinero la Fed, cuando Estados Unidos está en medio de una discusión sobre sus excesivos niveles de endeudamiento y ya las agencias calificadoras han amenazado con bajarle la calificación si los congresistas no se ponen de acuerdo para principios de agosto sobre el techo de endeudamiento y el déficit fiscal.

Como se ven las cosas, simplemente hay que tomar coberturas (seguros de precios) porque no se ven soluciones fáciles, al menos en el corto plazo.

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es [email protected]